Un radar denuncia a una moto de la Policía Local por exceso de velocidad

El agente circulaba a 101 kilómetros por hora en una carretera de la capital grancanaria que tiene fijada la velocidad máxima en 80

 

Sorpresa en el cuerpo de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Un radar móvil cazó el pasado 29 de mayo una motocicleta oficial de la Unidad de Tráfico de la Policía Local cuando circulaba a 101 kilómetros por hora por la carretera GC-31 que conecta el túnel de San José con la Circunvalación, 21 por encima de la máxima permitida, para acudir a un servicio. La sanción fue tramitada cuando en estos casos suele ser archivada.

El cinemómetro de la Guardia Civil de Tráfico fotografió el vehículo municipal en el kilómetro 2,2 de la citada vía. Según la denuncia que ha recibido el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la motocicleta Honda NT700VA circulaba a las 11.58 horas a 101 kilómetros por hora en un tramo con la velocidad máxima restringida a 80. La multa asciende a 100 euros y no acarrea pérdidas de puntos.

Fuentes municipales indicaron que el agente se dirigía en esos momentos a un servicio por un vehículo averiado y, por ello, lo hacía a una velocidad superior y que en estos casos las multas se archivan. “Existen cientos de denuncias de vehículos policiales u oficiales camuflados y no se tramitan”, señalan estas fuentes.

José Antonio Alonso, secretario de UGT en la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, calificó de “disparate” que se empiecen a sancionar a los vehículos oficiales, que cuentan con un margen de tolerancia cuando acuden a servicios con los prioritarios activados. “Si nos ponemos así va a ser una guerra entre cuerpos y eso no beneficia a nadie, es una estupidez”, indicó.

El representante sindical entiende que puedan existir casos flagrantes de exceso de velocidad y el conductor sea sancionado, pero en esta ocasión “tampoco iba a 300, iba a 100”. En el caso de que la denuncia prospere, Alonso apuntó que supondrá un engorro de trámites para realizar un pliego de descarga, el primero de ellos que el Ayuntamiento identifique al conductor bajo riesgo de pagar cerca de mil euros en el caso de no hacerlo. Además, el policía tendrá que justificar que en esos momentos se dirigía a una emergencia.

Asimismo, José Antonio Alonso señaló que si su compañero en el cuerpo se ve obligado a pagar la multa, “supone poner la picota a los agentes cuando están trabajando”. Y no sólo a los agentes, sino también a los conductores de ambulancias, grúas o los bomberos que cuando acudan a una emergencia tendrán que controlar la velocidad a la que circulan para no superar la permitida, aseveró el sindicalista.

 

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HI

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