El alcalde granadino que cobra 10 euros al año: «Me levanto a las 7 de la mañana y soy autónomo»

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Así es el día a día del edil de Alicún de Ortega, Rafael Marín Belmonte, el que menos cobra en la provincia de Granada

 

«Nosotros trabajamos por nuestro pueblo». Tras ese eslogan que suscribiría cualquier político en plena campaña electoral se encuentran los hechos que lleva a cabo Rafael Marín Belmonte (Alicún de Ortega, 1982) y su equipo de Gobierno del PSOE en el Ayuntamiento de Alicún de Ortega, un municipio de Granada cuyo alcalde es el que menos cobra de toda la provincia: menos de 10 euros al año.

La cifra exacta, 9,80 euros anuales, se dio a conocer después de que el Ministerio de Política Territorial y Función Pública la hiciese pública. La misma parece hacer reales las declaraciones del propio edil con la que comienza este artículo. Porque el día a día de Rafael, según reconoce a Ideal, es el de un hombre entregado a los 500 habitantes de un Alicún en el que nació hace más de tres décadas y a los que representa como alcalde desde 2015. «Me levanto a las 7 de la mañana todos los días y trabajo como autónomo» explica Marín Belmonte.

 

En su verborrea no esconde artificios ni ganas de contar lo que no se hace. «En este Ayuntamiento ningún político cobra por serlo, hemos eliminado las dietas por asistir a plenos» añade. Porque para Rafael Marín su vocación es plenamente social. A sus 35 años, es alcalde porque quiere que su pueblo mejore al tiempo que no deja de lado su trabajo como autónomo y recolector de aceitunas.

De hecho, el propio Marín aclara que ni siquiera cobra los 9,80 euros que aparecen en los papeles del Ayuntamiento entregados al Ministerio. «No sé de dónde sale esa asignación, seguramente los puso la secretaria por poner algo» subraya el edil de Alicún Ortega. Un municipio enclavado en la comarca de Los Montes, muy cerca de la provincia de Jaén y a pocos kilómetros de la ciudad de Guadix. Algo relevante porque pese a estar en una zona donde abundan las casas cueva, es la única localidad de la ruta del río Fardes que no cuenta con ellas.

Lo que sí tienen es un hotel rural con 21 camas recientemente inaugurado con el que el pueblo quiere darle un impulso a su economía. «Queremos emplear a la gente del pueblo y por eso hemos abierto también un taller de empleo». En ello se enfoca actualmente mientras no se detiene a pensar en elecciones: «No sé ni si me voy a presentar, tenemos que hablarlo».

Mientras tanto, Rafael Marín dedica su vida a sus dos grandes pasiones: su pueblo y el campo. Quienes quieran conocerle tendrán que poder seguir su ritmo de trabajo diario: «Los lunes estoy todo el día en el Ayuntamiento y el resto de días antes de ir a trabajar me paso por allí para firmar lo que haya que firmar». La antítesis de la política moderna. La resistencia política de los municipios de España. Esos lugares donde aún muchas cosas siguen cobrando sentido.

 

 

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