La moda de los escapes falsos, en una imagen. Así es el tubo de escape del nuevo Peugeot 5008.

¿De verdad era esto necesario, Peugeot?

Me reconozco asiduamente como fan del departamento de diseño de Peugeot, tanto de aquellos encargados de dar forma a los nuevos coches de la marca, esos que han dado vida al nuevo Peugeot 308 o a los llamativos Peugeot 3008 y Peugeot 5008, como también lo soy de aquellos que experimentan con bicicletas conceptuales o tablas de surf. Por eso, como fiel seguidor de la forma en la que tienen en la marca francesa de abordar el diseño, no he podido evitar estas líneas después de ver un poco agradable detalle en el Peugeot 5008 2017: esa doble salida de escape de su zaga… es de mentira y lo peor de todo es que ya no nos escandaliza, no nos sorprende que lo sea.

Los tubos de escape morirán con los coches eléctricos… antes agonizarán entre molduras de plástico que no van a ningún lado
Peugeot 5008: el monovolumen que se convirtió en espacioso SUV, en cuatro claves

Recientemente he viajado a Portugal, a Lisboa, para conocer al nuevo SUV de la marca francesa. Sí, el Peugeot 5008 es ahora un SUV, un SUV que, sea dicho de paso, cuenta con una buena habitabilidad interior, con una buena línea exterior (salvo por este fallito…), el grato trabajo de la plataforma EMP2 y un espectacular diseño interior (a mi juicio a la cabeza entre los generalistas y por encima de muchos que se llaman premium, un Mercedes GLA no tiene mejor interior que este Peugeot). De la prueba del Peugeot 5008 te hablaremos en un próximo artículo, lo que no he podido evitar ya es enfrentarme a esa nueva moda de crear escapes falsos tan descarados…

Restaban sólo unos minutos para volver al aeropuerto y caí en la cuenta… “no, dime que esos escapes no son de mentira…” pensaba viendo una unidad expuesta en el hotel donde me había alojado con mis compañeros… cámara en mano tocaba mirarle los bajos a este 5008.

Efectivamente. La moldura exterior, lo que realmente sería el silencioso del escape, está cegada, es un plástico y tras él, a un lado del paragolpes posterior, aparece un silencioso clásico con una doble salida de escape. Por supuesto la salida del extremo opuesto es igual, un pláscito se encarga de cegar la moldura exterior e incluso en esta no hay escape real alguno, como es lógico.

No hay vuelta atrás. Los escapes están condenados a morir, de eso tiene la culpa el coche eléctrico, pero mientras, sus últimos años, agonizarán entre silenciosos de mentira, serán sustituidos en los paragolpes posteriores por molduras de plástico cegadas mejor o peor camufladas.

¿De verdad no se le puede buscar una solución mejor a la terminación de los escapes? ¿Luce mejor una salida de plástico con un diseño rimbombante en lugar de una salida real más sencilla, clásica?

¿Qué demonios sucede con este tubo de escape?

Diariomotor.com Mario Herraiz ( @HerraizM )