La historia de un récord: Así fue como el Volkswagen Polo G40 resistió 24 horas a 208 km/h

A lo largo de la extensa historia de Volkswagen hemos podido ver todo tipo de vehículos, desde deportivos, compactos, furgonetas que se convirtieron en un icono o incluso prototipos que pasaron a la historia por sus increíbles hazañas. El Volkswagen Polo G40 ‘world récord‘ de 1985 fue uno de ellos, un coche de carreras muy especial que, como su propio nombre indica, lleva asociado un récord mundial difícil de repetir. Hoy os vamos a contar su historia…

Desde los inicios de la turboalimentación con coches como el Chevrolet Corvair se produjeron importantes avances que llegaban, en mayor parte, del mundo de la competición y otras tecnologías que en sus inicios habían nacido para el uso en circuito. Uno de los avances más relevantes en la historia de Volkswagen llegó con el Polo II Coupé 640, presentado en agosto de 1985 y que equipaba un motor de 1.3 litros con 115 CV de potencia.

El motor experimental que utilizaban los primeros prototipos montaba un supercargador G-Lader G40S capaz de desarrollar una potencia máxima de 85 kilovatios a 6000 revoluciones por minuto. Así, cada coche tenía la capacidad de acelerar de 0 a 100 km/h entre los 7,5 y 8,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de entre 195 y 230 km/h. Desde 1978 hasta 1985 los ingenieros de Volkswagen trabajaron duro para crear un coche eficiente, rápido y resistente.

El Polo G40 era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h entre los 7,5 y 8,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima que podía rondar entre los 195 km/h y 230 km/h.

El fabricante alemán trabajó durante años en crear un sistema de turboalimentación que fuera más eficiente y silencioso que un sobrealimentador estilo ‘Roots’, y no solo eso, sino que fuera capaz de eliminar el turbo ‘lag‘ y producir una cantidad de par uniforme. Para asegurarse de que el motor de 1.3 litros podía aguantar 40 CV extra y un par de 148 Nm llevó a cabo algunas mejoras. El engranaje de la válvula del G40 utilizaba un taqué hidráulico autoajustable, así como una válvula más grande.

La bomba de aceite también fue actualizada para aumentar su eficiencia hasta en un 50% y se equipó un sistema de refrigeración mejorado. El Polo G40 equipaba una caja de cambios de cinco velocidades más resistente y con una relación de marchas más corta, amortiguadores rebajados y más rígidos o un juego de llantas de aleación que solo pesaban 20 kilogramos. Y para asegurarse de que todo funcionaba se llevó a cabo una prueba de resistencia con tres prototipos.

El circuito de pruebas de Ehra-Lessien es el lugar elegido por el Grupo Volkswagen para llevar a cabo todas las pruebas con prototipos y aquí es donde se produjo esta hazaña.

El lugar elegido para llevar a cabo esta singular prueba de resistencia fue el circuito de pruebas de Ehra-Lessien, un imponente trazado de 21 kilómetros y con una recta de más de 8 kilómetros para alcanzar altísimas velocidades. Fue construido el 19 de septiembre de 1968 y en 1985 pudo contemplar la hazaña conseguida por estos tres Volkswagen Polo G40. La velocidad máxima del coche era de 218 km/h, pero la media después de 24 horas y casi 5.000 km fue de 208 km/h por culpa del repostaje.

Como resultado, después de este nuevo récord el Polo G40 llegó a la fase de producción, aunque en forma de una edición limitada en 1987. También daría el salto a los circuitos de la mano del DTM. La versión de producción fue bautizada como Mk2F G40, siendo capaz de acelerar de 0 a 96 km/h en 9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 194 kilómetros por hora. En el futuro otros modelos utilizarían la misma tecnología del G40 como el Golf G60 de rally, el Corrado G60 o el Passat G60 Syncro.

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HI

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