El fraude de gasoil B: 50 expedientes en Asturias en los cuatro últimos años

El fraude de gasoil B: 50 expedientes en Asturias en los cuatro últimos años

La Agencia Tributaria impone multas que van desde los 1.200 hasta los 24.000 euros cuando hay reincidencia en la infracción

Lavozdeasturias.es

El gasoil A estuvo esta semana en Asturias a un precio que varía entre los 1,118 euros y 1,309 euros en función de la estación de servicio en la que se reposte. El coste por litro del gasoil B, bonificado por utilizarse como carburante agrícola, por ejemplo, se puede encontrar en las gasolineras asturianas a partir de 0,72 euros. La única diferencia entre el A y el B, además del precio, es el color: el tinte rojizo que hace singular este combustible bonificado. El caso es que esa diferencia media de 40 céntimos por litro puede resultar golosa para transportistas o conductores de turismos que buscan ahorrar unos cuantos euros al evitar los impuestos estatales. En el supuesto de un utilitario con un depósito de 60 litros, el ahorro sería de 24 euros. Si se trata del depósito de un camión de 400 litros, el ahorro sería de 160 euros. Sin embargo, quienes se deciden a utilizar el gasoil B para usos no establecidos por la Agencia Tributaria están cometiendo un fraude.

 

Y haber, hay quien se salta la legalidad. Según los datos facilitados por la Agencia Tributaria, en Asturias se han abierto un total de 50 expedientes en los cuatro últimos años por la utilización fraudulenta del gasóleo de tipo B. Este combustible únicamente puede ser utilizado en aquellos motores de tractores o maquinaria agrícola, incluida la utilizada en labores de horticultura, ganadería y silvicultura; en motores utilizado para la propulsión de artefactos o aparatos que tengan la condición de vehículo especial y que no estén matriculados, incluido aquellos vehículos que por sus características no puedan circular por vías y terrenos públicos y por tanto no sean susceptibles de obtener autorización administrativa; así como en motores utilizados en la propulsión de buques y embarcaciones que no sean de recreo.

 

El fraude lo comenten, por tanto, quienes se deciden a utilizar el gasoil bonificado como combustible para vehículos ajenos al sector agrícola. La mayoría de los casos se detectan en camiones, generalmente dedicados al transporte de mercancías, aunque también ha aparecido gasoil B en los depósitos de turismos de motor diésel. Los defraudadores se benefician de un ahorro cercano al 40 por ciento en la compra del combustible.

¿Qué le puede pasar a un vehículo o transporte que utilice el combustible B en lugar del A? Quizá se haya ahorrado unos cuántos euros en el repostaje, pero la sanción le saldrá cara porque la Agencia Tributaria considera una «infracción grave la inobservancia de las prohibiciones y limitaciones de uso que se establecen» para el uso del gasóleo de tipo B. La ley establece el importe de las multas en función de la potencia fiscal del vehículo, artefacto o embarcación con el que se ha cometido la infracción, sanciones que van desde los 1.200 hasta los 24.000 euros cuando hay reincidencia en el incumplimiento de la ley por el uso de este combustible.

 

Pero ¿cómo se detecta el uso ilegal del gasoil agrícola? Este carburante lleva unos trazadores que le dan un color rojo para diferenciarlo visualmente en los controles, pero en algunos casos quienes lo utilizan añaden un aditivo para que el combustible tenga el color amarillo claro del diésel tipo A. Ante la sospecha de que pueda haber infracción, la Guardia Civil puede analizar en plena carretera las muestras de carburante extraídas del depósito de los vehículos y  saber si se trata de un engaño añadiendo un reactivo a la muestra. Si esta se vuelve roja, se trata de gasoil clandestino.

 

Requisitos para comprar gasóleo bonificado

Existen unos procedimientos legales para que el gasóleo sea suministrado únicamente a operadores con derecho a usarlo. El gasóleo bonificado puede adquirirse en gasolineras habilitadas para su distribución a través de poste o surtidor, siempre y cuando se hayan dado de alta en la Oficina Gestora de Impuestos Especiales de la provincia correspondiente. Estos establecimientos están obligados a efectuar el cobro de estos suministros necesariamente mediante el uso de unos medios de pago específicos, los denominados «cheques gasóleo bonificado» o «tarjetas gasóleo bonificado», que permiten conocer la identidad de quien efectúa el pago.

 

Además de la adquisición en estos establecimientos, puede comprarse gasóleo agrícola en establecimientos que realizan la distribución de este producto mediante camión, directamente a las instalaciones de los usuarios. Estos establecimientos, que también deben censarse ante la Oficina Gestora de Impuestos Especiales, también deben documentar los envíos de estos productos bonificados mediante la emisión de documentos de circulación para conocer los destinatarios de los envíos.

Control fiscal intenso en gasolineras

Desde la Agencia Tributaria afirman que los establecimientos distribuidores de gasóleo bonificado están sometidos «a un control fiscal intenso». Todos son objeto de procedimientos periódicos de comprobación para verificar que la distribución efectuada es correcta. Además, los establecimientos que realizan la distribución de gasóleo bonificado mediante camión también están sometidos a un control fiscal reforzado; el denominado régimen de intervención, que permite a los funcionarios de la AEAT realizar visitas a estos establecimientos en todo momento sin previo aviso. Además, los propios usuarios de gasóleo bonificado pueden ser sometidos a inspecciones fiscales para verificar que el gasóleo recibido ha sido empleado en los usos previstos por la ley.

 

Poco fraude porque está «muy perseguido»

José María Barrero Flórez, presidente de la Asociación de Profesionales de Estaciones de Servicio de Asturias, da fe que esos controles se llevan a cabo en las gasolineras y que los medios de pago han de ser los estipulados para que quede constancia de quien realiza el pago. En su opinión, el fraude con el gasoil B se da «muy poco porque esta muy perseguido». No obstante, entiende que los casos que aún se detectan se localizan más en la zona rural debido a que hay quien tiene depósito para repostar su maquinaria agrícola y aprovecha para utilizarlo en el coche porque «ahora mismo es el mismo producto que el gasóleo A pero más barato porque tiene menos impuestos». «Estos frauden se dan, sobre todo, en épocas de crisis», añade José María Barrero. El mismo recuerda también la polémica que saltó va a hacer seis años cuando Hacienda reclamó a las cooperativas agrarias un millón de euros por el impuesto del gasoil por no utilizar los ganaderos la tarjeta obligatoria al retirar el producto.

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