El conductor polaco del camión fue golpeado, acuchillado y tiroteado

Lukasz Urban, de 37 años, fue encontrado muerto en la cabina del vehículo tras el ataque a un mercadillo navideño en Berlín

Lukasz Urban

Ariel Zurawski, jefe de la compañía propietaria del camión y primo del conductor, Lukasz Urban, identificó a este en las fotografías de la Policía, en las que aparecía con la cara hinchada –«parecía que había recibido varios golpes»– y ensangrentada. «La Policía me ha dicho que no solo había sido apuñalado, sino también tiroteado». Para Zurawski, su primo no pudo ser reducido por una sola persona, pues era un hombre vigoroso: pesaba 120 kilos y media 1,83 metros.

Tras llegar a su destino el conductor habría aparcado el camión, con la idea de descargar las 24 toneladas de acero la mañana siguiente. Los dos primos hablaron al mediodía. Lukasz, de 37 años, dijo a Ariel que tenía hambre y que se iba a comer un kebab: Desde un local de comidas, a las dos de la tarde, envió a su primo su última fotografía aún con vida, y le dijo que había pocos alemanes en el barrio en el que había aparcado y que la mayoría eran musulmanes. «Me hizo algunas bromas y nos reímos» –explicó Ariel–.

Según Zurawski, el conductor llamó a su mujer en torno a las 15.00 horas, cuando ya se encontraba en Berlín. Cuando su esposa le llamó otra vez una hora después, no hubo respuesta. «El teléfono se quedó en silencio. Él debería haberlo cogido si estaba haciendo un descanso, especialmente si era su mujer», declaró ayer a la cadena de televisión pública polaca TVP Info. «Supe que algo iba mal».

El sistema de navegación GPS que llevaba el camión detectó movimientos extraños antes de que el vehículo entrara en Berlín. «A las 15.45 horas se puede ver el movimiento en el GPS. El vehículo se mueve hacia delante y atrás. Como si alguien estuviera aprendiendo a conducirlo». Según el diario «Der Spiegel», el conductor ya estaba muerto cuando se produjo el ataque.

Abc.es

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