Camioneros sobre hielo pueden llegar a cobrar hasta 250.000 dólares en tres meses

Los conductores de camiones sobre hielo se arriesgan a sufrir hipotermias, a que su corazón se detenga por culpa del frío o a que la dureza del entorno haga mella en su salud, pero la recompensa por ello puede alcanzar los 250.000 dólares por temporadas de trabajo que no llegan a los tres meses.

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El transporte de mercancías sobre hielo sólo puede realizarse entre febrero y abril, periodo en el que los conductores ganan el sueldo de un año. Las temperaturas extremas permiten trazar carreteras sobre el hielo con la superficie de una autopista de ocho carriles. La longitud varía según la crudeza del invierno, pero en Canadá la vía ronda los 600 kilómetros.

Situaciones límite al volante: tormentas de nieve, hielo que se quiebra bajo las ruedas conforme se conduce, aislamiento… Pero con salarios que, en dos meses, cubren los ingresos de un año de cualquier trabajador del sector. Los conductores de camiones sobre hielo se arriesgan a sufrir hipotermias, a que su corazón se detenga por culpa del frío o a que la dureza del entorno haga mella en su salud, pero la recompensa por ello puede alcanzar los 250.000 dólares por temporadas de trabajo que no llegan a los tres meses. Es, según America Online, “el trabajo más aterrador del mundo”.

Las temperaturas extremas a las que se enfrentan en muchas partes del mundo durante el invierno obligan a pergeñar soluciones que permitan mantener la actividad de distintos sectores y no bloquear su funcionamiento rutinario obligados por el frío. Estas estaciones, en lugares donde la nieve es un elemento más del día a día durante meses, permiten incluso aprovechar oportunidades que en otros momentos del año no dan esa opción.

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 En sitios como Canadá, Estonia, Escandinavia, Rusia o el norte de China, grandes lagos se congelan durante todo el invierno, lo que da pie a trazar auténticas autopistas por las que pesados camiones pueden circular, no sin problemas, para transportar mercancías por lugares que, habitualmente, no están preparados para estas prácticas. A partir de noviembre comienzan a prepararse las carreteras, que suelen estar operativas de febrero a abril. Estas vías están compuestas, básicamente, por agua congelada. Hasta un 87% de su trazado se compone de este material de temporada; cuando los lagos comienzan a helarse por la bajada de las temperaturas en mitad del otoño, los encargados de preparar estos caminos quitan de la superficie la nieve, lo que ayuda a endurecer el hielo todavía más y aumentar así el grosor de la capa helada por la que circularán los vehículos.

La longitud de estas carreteras varía cada año en función de la crudeza del invierno. Los lagos helados de Canadá llegan a ser atravesados por una vía de hasta 600 kilómetros, que circula desde Yellowknife (en los Territorios del Noroeste del país) hasta prácticamente el Círculo Polar Ártico (donde se encuentran las minas de diamantes), y cuya superficie en algunos tramos equivale a autopistas de ocho carriles.

El transporte de mercancías a través del hielo puede llegar a ser hasta seis veces más barato que el aéreo. Desgraciadamente para muchos transportistas, la climatología sólo permite este ahorro de costes durante entre dos y tres meses al año, ya que a partir de abril comienza el deshielo y lo habitual vuelve a ser el transporte en avión o ferrocarril.

Con la mayoría de los suministros cortados, atravesar los lagos y ríos helados sobre ruedas sirve para hacer llegar combustible, comida o medicamentos a las zonas que el frío vuelve inaccesibles. Pero, además, los camioneros transportan bienes valiosos como oro, cobre o diamantes desde las minas en que son extraídos, situadas en muchas ocasiones en las zonas anegadas por el hielo.

Los camiones, por la composición de la propia carretera, no pueden circular a grandes velocidades. El peso puede quebrar los bloques de hielo, por lo que un vehículo de mercancías cargado no debe sobrepasar los 25 km/h, y un camión vacío podrá circular hasta 60 km/h. Pero, paradójicamente, tampoco pueden detenerse. La capa de hielo no tiene el grosor suficiente, ni siquiera en los momentos más fríos del invierno, para soportar un camión cargado detenido. Testimonios de conductores recogidos por el portal Truck Drivers aseguran haber escuchado el hielo romperse bajo sus camiones mientras circulaban, y algunas entrevistas concedidas por camioneros muestran la dificultad de mantener bajo control un vehículo tan pesado en condiciones tan extremas.

En el siguiente vídeo se registra un momento en el que una conductora tiene que pasar con su camión por encima del hielo, cuando éste está quebrado:

Fuente de la noticia: 20minutos.es

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