Eva Sandrine: la rubia camionera “Necesito aire, sol, sudar, libertad…

Hay cosas que se sabe que van a ocurrir sí o sí. La de que nuestra protagonista iba a acabar siendo camionera es una de esas. No había dilema posible.

Aunque Eva, que así se llama nuestra invitada de este mes, lleva cinco años en la profesión, ya lleva diez con el carnet en el bolsillo. Lo tenía claro. Solo hacía falta que llegara la oportunidad. Y llegó.

Camionera Eva SandrineNos vemos con Eva en la valenciana Pobla Llarga, una localidad muy cerquita de Alcira. Entramos en su hábitat natural. Por aquí se maneja a las mil maravillas.

Con su acento característico de estos lares y con una sonrisa perenne en la cara, Eva disfruta con su profesión, la vive, la saborea, “estoy de lujo”, nos dice. Y todo, cómo no, tiene un culpable.

“Amo los camiones gracias a mi padre. Le cogí el gusanillo de verlos en casa. De hecho, mi abuelo fue la semilla de todo esto. ¡Cómo no iba a ser camionera! Mi abuelo tenía un almacén de abonos y mi padre le hacía el reparto. Cuando yo no tenía cole o durante los fines de semana me iba con él.

Recuerdo los camiones de antaño, un Ebro. Tengo grabado el ruido espantoso que hacía”, nos cuenta entre risas.

No solo eso. Su trabajo digamos de lunes a viernes, Daniel, el padre de Eva, lo compaginaba con Camionera Eva Sandrinesu profesión de músico. Además de ser el “alma mater” de la orquesta La Pato, unas de las más conocidas en la Comunidad Valenciana, es, cómo no, el que llevaba el camión-escenario, un rígido de 10 toneladas.

“Cuando tenía bolos también me iba con él. En los tres meses de verano puede dar 90 conciertos. Eso es mucho. Ahora sigue como músico, eso no lo dejará nunca, pero sí que está jubilado como camionero. Estuvo 25 años trabajando para lo que ahora es DB Sckenker”, nos explica nuestra invitada.

Camionera Eva SandrineEste fue precisamente un momento clave para Eva. Cuando se jubiló le propuso que cubriera su puesto“Ni lo dudé. No dejé ni que acabara la frase. En ese momento estaba trabajando de administrativa –nos lo cuenta con toda la pena del mundo–me aburría muchísimo.

Yo necesito aire, sol, sudar, libertad… Estar entre cuatro paredes hacía que las ocho horas de la jornada laboral se me hicieran interminables. Así que sin dudarlo ocupé su puesto en DB Schenker”. Y de eso ya hace cinco años.

Rígido y tráiler, a elegir

Eva ya sabía dónde se metía. Hace lo mismo que hacía su padre. “Como lo había acompañado muchas veces, ya sabía de qué iba, incluso cuando he estado en paro le había acompañado”.

Camionera Eva SandrineLa rubia, como la suelen llamar cariñosamente los que la conocen, reparte su día a día con dos tipos de camiones/rutas distintas.

Por un lado es la propietaria de un Nissan Atleon de 5.700 kilos con el que hace una ruta muy bien definida. “Cargo cajas, palets… en Manises, en la base de la empresa. Desde allí cubro la zona entre Alginet y Tous. De media tengo asignadas treinta entregas y unas cinco recogidas.

Es un trabajo más de callejeo, más urbano. También más físico. Yo cargo todo el camión y lo descargo en cada punto. Cojo mi carretilla y listo. Hago músculo, pero es muy divertido, estás arriba, abajo, no paras y siempre en contacto con la gente”.

Pero aquí no se acaba todo. Las rutas con el Atleon las combina en función de la demanda con el tráiler. “Cuando me toca, me avisan un día antes. En este caso el camión es de DB Schenker. La ruta me la Camionera Eva Sandrinedan en función del día, aunque no suele ser de muchos kilómetros.

Entonces voy cargada a tope y me suelen enviar a descargar a empresas situadas en polígonos industriales. Cuando me toca el tráiler, no sudo ni gota. Simplemente es carretera, me aculo en el muelle y me descargan. No toco la mercancía. Es mi relax”, nos cuenta.

Lo que está claro es que Eva quiere continuar como está. “Estoy encantada. Es un trabajo muy agradecido por los horarios. De lunes a viernes y cada día durmiendo en casa. La verdad es que estoy de lujo. Me gustaría continuar, sin dudarlo. Además soy la única mujer en la plantilla. En total somos cuarenta y todos me tratan de diez. ¡Qué más puedo pedir”, puntualiza.

Camionera Eva SandrineAdemás de camiones hablamos con Eva de música. Su tatuaje de AC/DC la delata. Auténtica fan de la banda australiana, “Hells Bells”“Touch too much” o “Thunderstruck” son algunas de las canciones que suelen sonar en la cabina de su camión.

Y claro, la camiseta de Metallica ya pone el listón bien arriba. “From Whom the Bells Tolls”“esa canción es una pasada”, nos dice. En fin, búsquenla, suban el volumen bien alto y escúchenla, disfrútenla. El que escribe estas líneas ya lo ha hecho. ¡Oh, yeah!

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HI

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