¿Ha seguido Plataforma la estrategia más adecuada? NO. ¿Ha sabido gestionar el Gobierno esta situación? NO. Opinión

des gilets jaunes bloquent la circulation le long de l autoroute a9 pres du boulou dans les pyrenees orientales

Alberto Lapena

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.
23 de Marzo de 2022.


Nunca seré plenamente consciente de la fortuna que tengo por pertenecer a un selecto grupo de colegas de profesión que además comparten conmigo la vocación por la lucha obrera y la organización sindical como herramienta indispensable para la defensa de los derechos de los trabajadores asalariados del transporte a lo largo y ancho de este país nuestro que a veces nos empeñamos en poner patas arriba para dirimir nuestras diferencias, que por desgracia, no son pocas.


Gracias a ellos, a la pluralidad que les caracteriza, y a qué están repartidos por la mayor parte de la geografía española, he podido comprender y seguir prácticamente casi al minuto la evolución del paro convocado por la Plataforma por la defensa del sector del transporte nacional e internacional, que bien podríamos llamar La Plataforma de los sueños rotos o simplemente, Plataforma.


Después de días muy intensos, de sentimientos encontrados y de analizar contradicciones y alegatos de todo aquel que creía que tenía algo que decir sobre este paro sin representación reconocida y de este Gobierno guiado por lazarillos de avaricia desmedida que se las han arreglado para ser juez y parte en este asunto, deberíamos ponderar los aspectos más relevantes que han influido de alguna manera en todo este asunto para poder mantener los pies en el suelo.


¿Tienen razón los empresarios que han secundado el paro? Pues mira, sin ningún lugar a dudas, sí. Resulta evidente que el sector necesita una reconversión porque hay situaciones imposibles de mantener y que de alguna manera nos afectan negativamente a todos.


¿Ha seguido Plataforma la estrategia más adecuada? Resulta evidente que no. Mientras escribo estas líneas, me llegan mensajes que confirman que después de diez días de paro, del anuncio de un fondo de 500 millones de euros y de la filtración de algunas de las medidas que va a concretar el Gobierno mañana, el paro se está diluyendo como azucarillo en agua caliente. Aunque eso de aprovechar el malestar de la gente y cargar contra todos, Gobierno, Gran Patronal y Sindicatos obreros haya sido un buen aliciente para llamar la atención en un principio, no era más que un muro infranqueable que ha construido Don Manuel a su alrededor para que nadie pueda saltar al otro lado, y así no son maneras de llegar a acuerdos. Si Don Manuel me permite el consejo, la próxima vez, en lugar de llamar "analfabeta" a la Ministra, mejor será que pruebe con un ramo de flores, y quizás le habrán la puerta, aunque no sea más que para poner las flores en agua, pero ya estará dentro. Y lo mismo con los demás. Para llevar a cabo una empresa tan grande, lo que se necesita son socios, unidad de acción lo llaman. Si va creando enemigos, lo único que va a conseguir es una política de tierra quemada. No sé si me entenderá Don Manuel...

¿Ha sabido gestionar el Gobierno esta situación? Lamento decir que no. Que ha estado dando palos de ciego desde Diciembre y que en ningún momento ha sabido leer el contexto en el que se estaban desarrollando los acontecimientos hasta que le han explotado en las narices.


¿Son los piquetes unos delincuentes? La gran mayoría ni lo son, ni pretenden serlo, son gente trabajadora, con sus virtudes y sus defectos, pero gente normal y corriente al fin y al cabo, en una situación límite, aunque no se puede negar el hecho de que algunos de ellos han actuado de la peor forma, y que al amparo de estas protestas han causado múltiples destrozos a vehículos y han puesto en riesgo la vida de otros compañeros de profesión que por ser asalariados y ser esto un paro patronal, no estaban amparados por el derecho de huelga.


¿Ha sido excesiva la medida de enviar 23.000 agentes de policía y guardia civil para garantizar la seguridad de quienes no secundaban el paro? Pues no, no ha sido excesiva teniendo en cuenta que hay que cubrir todo el territorio nacional, que se han causado desperfectos a 1500 camiones y se ha puesto en riesgo la vida de otros trabajadores. Además, si comparamos la energía que mostraron las fuerzas de seguridad del Estado en el desempeño de sus funciones durante las manifestaciones de los trabajadores de Cádiz donde acudieron con tanquetas y no se andaron con contemplaciones a la hora de "soltar la mano", con las imágenes que hemos visto en sus actuaciones contra los piquetes de esta protesta, tampoco es para tanto. La verdad es que sólo les faltaba ponerse un chaleco amarillo y sentarse con los piquetes a almorzar. Ni punto de comparación.


¿Son los piquetes de ultraderecha? Pues no, había de todo, y lo cierto es que el detonante no ha sido ninguna motivación política, sino económica, pero seamos serios que ya nos vamos conociendo, en este sector se vota mucho más al PP y a Vox que a cualquier otro partido, y por eso les ha faltado tiempo para arrimarse y utilizar la protesta como arma electoral, que éstos, sean de izquierda o derecha, no pegan puntada sin hilo. Y luego hay que tener en cuenta, que tratándose de pequeños empresarios, tampoco es que les hagan mucha gracia los partidos de izquierdas y los sindicatos obreros que defienden los intereses de los trabajadores, porque a fin de cuentas, para estos pequeños empresarios (y para los grandes también), los derechos sociales se traducen en un mayor gasto en la cuenta de resultados. Si a todo esto le sumamos que hay manifestaciones de corte político de muchos participantes, tampoco es de extrañar que la primera impresión (y ya veremos como seguramente ha sido así) es que existen intereses de la extrema derecha en este asunto para crear un escenario social convulso y complicarle todavía más las cosas a un ejecutivo al que nunca han aceptado.


¿Han pintado algo los sindicatos en todo esto? Pues muy a mi pesar, prácticamente nada. La impresión generalizada es que los responsables de carretera de los dos grandes sindicatos estaban desaparecidos. Toda la acción sindical referente a este asunto se había limitado aparentemente a colgar comunicados en sus páginas web advirtiendo de que esto no era una huelga, sino un paro, otro comunicado condenando las agresiones a trabajadores que estaban realizando servicios y hoy por fin, con 24 horas de retraso, le han plantado cara a la Ministra y han recurrido vía judicial (al menos CCOO) la decisión de flexibilizar los tiempos de conducción y descanso para contrarrestar los retrasos en la entrega de mercancías. Teniendo en cuenta que Plataforma se había atribuido la representación de los asalariados sin haber concurrido a ningún proceso electoral, algo deberían haber explicado al resto de la sociedad que no está pendiente de sus páginas web, sobre la representatividad de los trabajadores y sobre las reivindicaciones que Plataforma había incluido en sus exigencias al Gobierno para los asalariados, máxime cuando son reivindicaciones históricas de los sindicatos obreros y alguna de ellas, como el convenio único se había planteado desde una perspectiva empresarial que nada tiene que ver con las conquistas sociales que han conseguido a día de hoy los sindicatos y que no son pocas. No estaría de más que los máximos responsables hicieran un poquito de marketing, que buena falta hace.


¿Son las reivindicaciones razonables? Pues algunas sí, otras no tanto, y otras, sencillamente, no me las creo, o al menos no creo que las hayan incluido con otro propósito que el de atraer a los ingenuos asalariados a su causa, para desecharlas después en una hipotética negociación que no se va a desarrollar, al menos a corto plazo.


Algunas de esas reivindicaciones son tan razonables que ya estaban concedidas al Comité Nacional del Transporte desde Diciembre, otras, incluso se han mejorado para adaptarlas a las necesidades de los pequeños autónomos, pero otras, son de difícil encaje jurídico, como fijar precios mínimos o limitar la participación de intermediarios, difícil, pero no imposible, aunque resulta realmente curioso que estas protestas sean apoyadas por la derecha y la derecha extrema, que los convocantes se definan como "apolíticos" y que estas reivindicaciones intervencionistas sean de corte comunista y de difícil encaje en un sistema económico de libre mercado.


Y por último están las reivindicaciones sociales. Podría extenderme mucho más sobre ellas, pero por resumir, no creo que los pequeños empresarios estén de acuerdo con la jubilación a los 60 años y el reconocimiento de las enfermedades profesionales, por dos motivos, por la escasez de conductores y porque esa medida supondría un incremento sustancial en las aportaciones que las empresas hacen a la Seguridad Social a cuenta de sus trabajadores. En cuanto al convenio único, me remito al párrafo anterior sobre la actividad de los sindicatos en este asunto.
Seguramente habrá quien pueda incluir otros aspectos relevantes en esta crónica, pero por rematarlo, voy a enumerar un par de las mejoras concretas que el gobierno va a anunciar mañana y que se han filtrado en foros muy selectos. Mañana veremos si son ciertas o no, o al menos si se aproximan a la realidad.
El gasoil se mantendrá en una horquilla entre los 100 y los 130 céntimos/litro para todos los sectores del transporte.
Se rebajará la edad como requisito para ayudas al abandono de actividad.


Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las 8, pero que nadie crea que se ha alcanzado una solución definitiva, porque estas medidas, aunque van a acabar de finiquitar el paro patronal de las pymes y autónomos solamente son un parche que aguantará hasta la próxima Plataforma de turno. Este sector necesita una reconversión total, necesita que se controle fiscalmente hasta el último céntimo, necesita que se controle laboralmente por Inspección de Trabajo, nómina a nómina, contrato a contrato, trabajador a trabajador y tacógrafo a tacógrafo. Necesita que el reparto de los beneficios recaiga realmente en los que hacen el servicio efectivo, los asalariados y los dueños directos de los camiones y que los operadores se limiten a su comisión, y no a acaparar la mayoría de los beneficios obtenidos por el trabajo ajeno.


Lo que no necesita este sector son Plataformas sectarias, de gatillo fácil y vista corta, que se dejen conducir por el ego de un Mesías, que más allá de sus dotes de telepredicador, no ofrece más que un futuro vacío, sin soluciones efectivas ni consensuadas , una travesía a través de una tierra quemada hacia ninguna parte, hacia un objetivo, que en realidad, nunca fue el nuestro, por más que lo pintaran de colores y le pusieran lazos y guirnaldas.


REST IN PEACE, PLATAFORMA.

Alberto Lapena

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