Un camionero asustado pide ayuda a la policía: "teme a su empleador"

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Un conductor kazajo de una empresa de transporte alemana se presentó en la comisaría de policía de Battice el lunes por la noche. El hombre entró en pánico. Según Ludovic Moussebois, miembro permanente de CSC-Transcom, este conductor temía por su seguridad. El hombre, empleado de un subcontratista del transportista alemán Hegelmann, denunció condiciones de trabajo inhumanas.

 

 

Condiciones de trabajo inhumanas

Detrás de este caso aislado se esconde una realidad más amplia. "Estos conductores, a menudo de fuera de la UE, son explotados por subcontratistas que les prometen un salario decente pero les descuentan todo, incluso la formación obligatoria. Acaban recibiendo cantidades ridículas, a veces la mitad de lo que les prometieron",  explica el representante sindical que actuó como intermediario entre el conductor y la policía.

Raphaël Malagnini, auditor laboral en Lieja, confirma: "Este tipo de casos no son raros. Con frecuencia vemos situaciones en las que los conductores se ven obligados a vivir y trabajar durante varios meses" sin bajarse del camión. Sin embargo, la legislación europea, explica el magistrado, obliga a los empleadores a permitir a los conductores regresar a casa de forma regular.  "El conductor de un camión tiene derecho a volver a su domicilio cada cuatro semanas o a la sede de su empleador. Esta disposición existe para proteger los derechos sociales del conductor, simplemente para permitirle volver a su familia una vez al mes.

Se trata de una obligación muy difícil de hacer cumplir en el sector y quizá incluso estemos asistiendo a un aumento del fenómeno. Hoy en día no es raro encontrarse con personas que llevan a bordo del vehículo las 24 horas del día durante varios meses, tres meses, cuatro meses. “Recientemente me tocó el caso de un conductor indio que estaba durmiendo en un aparcamiento de una autopista”.

Milicia privada para romper la huelga

El temor a represalias aumenta la presión. Según CSC-Transcom, recientemente se envió una milicia privada contra los conductores zimbabuenses en huelga en Francia. El conductor kazajo tenía miedo de cruzarse con estos "matones". Por esta razón se dice que buscó refugio en Battice, un lugar conocido por acoger a víctimas del dumping social.

Para Ludovic Moussebois, la lucha está lejos de terminar: "Este sistema está degradando las condiciones de trabajo, pero si dejamos de luchar, la situación sólo empeorará".  Tras su llamada de auxilio a la policía de Battice, el conductor se marchó. "No he vuelto a saber nada de él", lamenta el representante sindical.

Lo que responde el empleador

La empresa de transporte alemana Hegelmann nos remite a su filial eslovaca Global Transporte y nos responde lo siguiente: "Global Transporte emplea a personal de diferentes países y se asegura de que las condiciones de trabajo [...] sean justas y cómodas. Todos los empleados de Global Transporte, incluidos los conductores, conducen camiones modernos o relativamente nuevos equipados con todas las comodidades necesarias.

Los salarios de Global Transporte se basan estrictamente en las normas legales nacionales y las recomendaciones vigentes […] Hegelmann y Global Transporte, como empresas independientes, rechazan firmemente cualquier acción ilegal y están plenamente comprometidos con el cumplimiento de todas las leyes y regulaciones aplicables."

 

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