El Gobierno pretende aprobar su propuesta de peajes en las autovías el próximo mes de junio.

 

  • La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos ya trabaja en el Anteproyecto de ley de establecimiento de peajes en las autovías con la intención de aprobarlo en Consejo de Ministros el próximo mes de junio.

  • El Gobierno reconoce que el principal riesgo de rechazo es por parte de los transportistas profesionales, como ya ocurrió en Francia, lo que llevó al Gobierno galo a abandonar su proyecto de establecer una tasa por el uso de las carreteras.

Desde que se anunciara hace un mes la intención del Gobierno de establecer un mecanismo de pago por el uso de las carreteras en España, hasta la fecha las organizaciones del sector del transporte por carretera siguen sin haber recibido una propuesta concreta por parte del Ministerio de Transportes sobre su intención en relación a dicha medida y el impacto económico que tendrá sobre el sector del transporte.

FENADISMER manifiesta su absoluto malestar y rechazo a la actuación llevada a cabo por el Gobierno durante estas semanas, que se ha limitado a hacer declaraciones públicas en los medios de comunicación, en algunos casos contradictorias, sin haberse sentado previamente a negociar con los principales afectados por dicha medida, como son los transportistas profesionales.

De hecho, según ha podido saber FENADISMER, la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos ya trabaja en el texto del Anteproyecto de Ley con la intención de aprobarlo en Consejo de Ministros el próximo mes de Junio, para que una vez aprobada definitivamente la ley, se establezca un plazo de 2 a 3 años para desarrollar los instrumentos normativos y crear la infraestructura técnica necesaria en la red viaria que permita implantar el sistema de pago a nivel nacional.

            En todo caso, el propio Gobierno reconoce que el principal “riesgo de rechazo” lo va a recibir por parte del colectivo de transportistas profesionales, tomando como referencia la experiencia vivida en Francia, en la que el Gobierno galo intentó hasta en 5 veces establecer una tasa similar en las carreteras francesas, lo que contó con un fuerte rechazo por parte de los transportistas de aquel país, obligándole a abandonar dicho proyecto y sustituirlo finalmente por un recargo en el impuesto de hidrocarburos.