«¡Un tractor no es un quad!»

Los agricultores a los que seis menores les robaron sus vehículos agrícolas se muestran indignados; «¡podría haber habido muertos!»

El tractor de Joaquín le ha quitado a su coche la plaza de aparcamiento que tiene en el garaje de su domicilio. «Ya no ‘duerme’ en el campo», afirma este agricultor de 67 años. Cada día, cuando acaba el jornal, se vuelve a Jumilla a bordo de su vehículo agrícola para meterlo, no sin dificultades, en la cochera de su casa en la calle Don Pelayo, en pleno casco urbano. «Estoy con miedo; no quiero que me lo vuelvan a robar». Este vecino es uno de los afectados por el grupo de menores de edad, que desde junio, han tenido en vilo a los agricultores de Jumilla con el robo de once tractores, dos turismos y un ciclomotor.

«¡Menudo disgusto me pegaron!», afirma mientras muestra a ‘La Verdad’ su tractor recuperado por la Guardia Civil en la ‘Operación Tortrak’. Los problemas para este agricultor empezaron el 12 de noviembre, cuando llegó a trabajar en los viñedos que tiene repartidos a lo largo de una hectárea del Paraje del Horno del Prado. «Allí tengo una ‘navecica’ para guardar el tractor y me encontré reventada la valla perimetral y una ventana rota». Le quitaron una caja de herramientas, un motor con alternador, un gato, un remolque… y su tractor. Los ladrones hicieron honor a la marca del vehículo, un Lamborghini, y lo pusieron a prueba: «Empecé a seguir las ‘rodás’ y me di cuenta de que habían estado jugando haciendo zig-zag entre los árboles y subiendo por los ribazos. ¡Desde los 16 años conduzco tractores y nunca me he atrevido a hacer eso!».

Motocross agrícola

Joaquín también se percató de que había huellas pertenecientes a dos vehículos, lo que confirmó las sospechas de la Guardia Civil de que estos menores se dedicaban a hacer carreras con los tractores robados. No podían pasar de los 30 kilómetros por hora, pero fueron capaces de hacer rallys por parajes tan escarpados como la Sierra de los Hermanillos. Incluso por el circuito de motocross de El Cabezo, en cuyas curvas y cuestas dieron tales saltos todavía quedan rastros de los grandes neumáticos, tal y como comprobó este diario. Tampoco tenían miedo de morir aplastados en un barranco, ya que el 18 de noviembre apareció tirado un vehículo en una rambla tras la Lechería Montesinos.

Solo dos días después, las batidas de Joaquín y varios investigadores lograron localizar el vehículo agrícola en el Paraje de Los Hermanillos. Se habían molestado en aparcarlo dentro de una casa abandonada. «Tenía el guardabarros chafado, había perdido el pirulo…». A los más de mil euros en pérdidas por los daños sufridos en la nave del campo y el material sustraído tuvo que sumar un mes sin poder labrar sus tierras, porque el tractor tuvo que ser reparado a fondo en el taller. «¡A ellos los han detenido, pero de lo que nos robaron no hemos recuperado ‘naica’ y somos pensionistas!», clama la mujer de Joaquín. Y los perjuicios económicos no han acabado todavía porque la documentación del vehículo se perdió. «Ahora hay que pagar los papeles».

El sector agrícola jumillano está indignado con estos menores. «No valoran el trabajo de los agricultores», se queja Salvador, otra de las víctimas. «Son unos gamberros», masculla, mientras explica cómo le robaron su tractor. «Me hicieron dos butrones en el tejado».

Luego emplearon el vehículo como ariete, «arremetiendo contra la puerta», hasta que la destrozaron, y huyeron campo a través aplastando las vallas de todas las parcelas contiguas que se encontraban a su paso. «Le han causado daños a otros agricultores», lamenta, mostrando cómo la verja de su vecino, que acota una parcela de árboles frutales, todavía sigue hundida en el suelo. Esa temeridad a la hora de actuar fue el principio del fin de estos jóvenes ladrones. «Rompieron el depósito de gasolina y fueron dejando un rastro de combustible por la carretera de Colonización». El rastro acababa en la urbanización San José, que no llegó a finalizarse por la crisis y en donde estos menores ocultaron varios vehículos. «¡Había un nido de tractores!», afirma el agricultor, de 55 años.

Uno de ellos era el suyo, pero tenía tantos daños que no pudo utilizarlo en dos meses. «Tengo 10 hectáreas de pera ‘ercolini’ y como no podía usar el compresor de poda mecánica, tuvimos que emplear el doble de tiempo para hacernos dos hectáreas con tijeras», rememora. También tuvo que afrontar una factura de 3.500 euros por daños, la instalación de una alarma y la visita al taller. «¡Un tractor no es un quad!», exclama Gerardo, empleado en la explotación de Salvador, mientras hace un breve descanso en los trabajos de poda que ya se vuelven a hacer de manera mecánica con el vehículo recuperado.

De villanos a héroes

El Área de Investigación de la Guardia Civil del puesto de Jumilla analizó los tractores ocultos en la urbanización San José y detectó que todos tenían rota la llave de contacto para hacer un puente, por lo que los ladrones tenían conocimientos de mecánica. También localizaron una mochila en la que hallaron huellas y abrieron una línea de investigación centrada en varios jóvenes jumillanos, con antecedentes policiales. Uno de ellos cursaba estudios en un módulo de automoción del instituto Infanta Elena. «Los agentes vinieron aquí a pedirnos los datos de varios alumnos», confirma una profestora a este diario. «No sospechábamos nada».

Los detenidos son unos villanos para los agricultores porque les han causado daños valorados en más de 35.000 euros, pero algunos adolescentes se han tomado a guasa los robos y los tienen como héroes, tal y como afirman entre risas un grupo de alumnos del Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias: «¡Son unos máquinas!». En este centro imparten formación sobre tractores. Una profesora pone cordura al asunto: «Nos hemos quedado muertos con lo sucedido; es muy grave». De hecho, la Benemérita atribuye a estos seis jóvenes 15 robos con fuerza en casas de campo y 14 robos de vehículos de los que tendrán que responder ante la Fiscalía de Menores.

«Pensábamos que era una banda organizada, nos han tenido en vilo desde junio y eran unas criaturas», afirma todavía sin creérselo el presidente de Coag Jumilla, Pedro García. «Hay que agradecer la labor de la Guardia Civil porque no ha sido fácil». García explica que «a raíz de lo sucedido se han hecho más pólizas de seguro y se ha incrementado la instalación de alarmas entre los agricultores». Ahora reclama «más efectivos» de las Fuerzas de Seguridad para velar por la elevada actividad agrícola que hay en el Altiplano. «Todo esto podría haber acabado en drama, con la muerte de uno de estos menores. Se dedicaban a hacer rallys por ramblas, sierras… ¡no sé cómo estaban tan locos!».

Fuente. Laverdad.es