Un camionero denunció un abuso policial a partir de una infracción de tránsito

Un día normal de trabajo se puede convertir en una pesadilla si se comete el terrible delito de… hablar por teléfono mientras se conduce.

El personal de la seccional mantuvo incomunicado al detenido durante seis horas.

«Me complicaron muchísimo, hoy (lunes) tenía que estar en Salta», comentó Marcelo, un camionero detenido en la comisaría 19ª, en diálogo con Sí 98.9. La odisea de este chofer de 50 años ocurrió el sábado, cuando transitaba por avenida Uriburu, camino a Soldini. Un patrullero lo interceptó al llegar a la esquina con bulevar Avellaneda. «Me frenaron y se bajó el acompañante. Me dijo que estaba hablando por teléfono, le respondí que sí y me remarcó que eso no se debe hacer. Cuando le dije que lo hice por costumbre pero que sé que está mal, se bajó el otro policía y me exigió que baje del camión», relató.

El camionero se negó a descender del vehículo y entonces la situación se puso violenta, según su relato. La discusión subió de tono y volumen entre el transportista y los policías, y terminó con aquel esposado.

«Me pidieron la tarjeta azul, porque mis datos no coincidían con los de la tarjeta verde. Les expliqué que los camioneros, por una regulación nacional, no la necesitamos. Ahí me empezaron a gritar», señaló Marcelo y agregó: «Me dijeron que el episodio me iba a salir caro, pero no acepté (el pedido de) la coima».

Ante la situación en la que se veía inmerso, al chofer se le ocurrió registrar todo con la videocámara de su teléfono móvil. «Cuando los estaba filmando me arrebataron el teléfono, me pusieron contra el piso, me pegaron, me pisaron y me esposaron», contó.

Luego de la discusión en la vía pública, Marcelo fue trasladado a la comisaría 19ª, ubicada en Calchaquí al 3500. Al ingresar al lugar, lo encerraron en un calabozo, donde permaneció incomunicado durante 6 horas.

«Yo soy diabético y no me dieron ni una gota de agua», remarcó el detenido, y comentó: «Recién cuando llegó el sumariante me trajeron el agua que había pedido. La comisaría es un desastre».

Marcelo obtuvo su libertad el sábado por la tarde, pero al retirar sus pertenencias observó que le faltaba dinero de su billetera y algunas pertenencias, como una cadenita, habían desaparecido.

«Voy a hacer la denuncia en (la Dirección de) Asuntos Internos, tengo los nombres de los policías que me violentaron», concluyó el hombre de 50 años, que pidió, además, mantener en reserva su apellido.

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