Tag Archives: Policía

La policía usa cámaras inteligentes contra distracción en el transporte por carretera en los Países Bajos

Desde el 1 de Octubre, la policía de los países bajos establece las denominadas cámaras inteligentes para evitar la distracción de los conductores.

La inteligencia artificial ha enseñado a la cámara a reconocer si un conductor tiene un dispositivo electrónico móvil en la mano durante el viaje. Esto puede ser un teléfono, pero también, por ejemplo, una tablet o un sistema de navegación. La cámara hace una foto del  hombre al volante y de la matrícula del vehículo.

En los países bajos,  el uso de un teléfono móvil cuesta 240 euros.

 

Países Bajos: a partir del martes 1 de octubre, la policía utilizará las llamadas cámaras inteligentes para evitar distracciones en el tráfico. Los conductores que llamen o apliquen detrás del volante pueden recibir una multa  de 240 euros. La intención es aumentar la seguridad vial.

 

La inteligencia artificial le ha enseñado a la cámara a reconocer si un conductor sostiene un dispositivo electrónico móvil mientras conduce. Puede ser un teléfono, pero también, por ejemplo, una tableta o un sistema de navegación. La cámara toma una foto del delincuente y la placa del vehículo. Un oficial de policía evalúa si la cámara ha hecho una observación correcta. Si este es el caso, se enviará una notificación a la Agencia Central de Cobro Judicial y el titular de la licencia recibirá la multa (240 euros) automáticamente en su domicilio. Si esta persona no  ha conducido el vehículo, pero alguien más ha cometido la violación, debe indicar quién ha estado detrás del volante.
Las cámaras son utilizadas inicialmente por agentes de policía de la Unidad Nacional y la Unidad Central de los Países Bajos.

Distracción causa importante de accidentes

‘Mantener la atención con el tráfico es importante. La distracción puede tener consecuencias potencialmente mortales. Demasiadas personas aún mueren y resultan heridas en el tráfico en general y por distracción en particular “, dice el gerente del proyecto Infra Egbert-Jan van Hasselt. ‘El enfoque de la distracción es, por lo tanto, una prioridad. Para lograr la aplicación a gran escala, siempre estamos buscando formas innovadoras de hacerlo. Las cámaras inteligentes son un ejemplo de esto. Además, existe una aplicación “normal” y utilizamos autobuses y observadores en los viaductos, entre otras cosas, para evitar distracciones “.
El gobierno está tratando de señalar a los conductores el peligro de distracción en el tráfico a través de la campaña MONO.

En 2018, se impusieron más de 80.000 multas por llamadas de mano; en 2017 este número fue de 74,561.

Envíanos tu historia, tu opinión sobre el transporte, vídeos, fotos y noticias por WhatsApp AL 655938053

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

HI

Multado un camionero de 26 años por hacer el descanso en el arcén de la A72 Alemania

Todo ocurrió cuando el conductor del camión se estacionó sobre el arcén de la A72 y tomó un descanso.

El sábado por la tarde (12 de octubre de 2019), la policía Hof en la A 72 en dirección a Chemnitz, Alemania, se fijó sobre un camión que estaba estacionado con las luces de advertencia de peligro en el carril lateral. Pero antes de llegar, el conductor ya había reanudado la marcha, hasta que los oficiales detuvieron al hombre en la próxima oportunidad en la intersección de Töpen.

 

La policía advierte de esta “tendencia peligrosa”
La evaluación del tacógrafo mostró que el hombre de 26 años había aguantado durante 45 minutos en el estrecho margen de la autopista, una fuerte “tendencia peligrosa” según dice la policía. El conductor también admitió que también había hecho su descanso obligatorio allí.

La policía señala en este contexto que la franja lateral es parte de la carretera y que el estacionamiento no solo está prohibido sino que también es extremadamente peligroso. Se mostró al joven camionero. Los funcionarios recaudaron un depósito de seguridad de poco menos de € 100.

 

Envíanos tu historia, tu opinión sobre el transporte, vídeos, fotos y noticias por WhatsApp AL 655938053

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

HI

Una mujer conduce con sus hijos dentro de una piscina inflable en el techo para evitar que vuele

Una mujer fue arrestada en Illinois en los Estados Unidos conduciendo un automóvil con sus hijas en el techo de una piscina inflable.

También según la policía local, la mujer, Janus Yeager, primero fue a la casa de un amigo para inflar su piscina. Luego decidió irse a casa con sus dos hijas en la piscina, colocadas en el techo de su automóvil, para evitar que volara.

Según la policía, ha sido acusada de “poner en peligro la vida o la vida de un niño y la conducción descuidada”.

Envíanos tu historia, tu opinión sobre el transporte, vídeos, fotos y noticias por WhatsApp AL 655938053

HI

La lección de un policía a un conductor que filmaba la muerte de un camionero: ¿Quieres ver al hombre muerto? Desciende y te lo enseño ¡Deberías estar avergonzado!

Un conductor de furgoneta fue amonestado por un policía por filmar con el móvil a la víctima de un accidente fatal en Alemania. Un conductor de camión murió después de una colisión frontal contra otro, la cabina quedó completamente destruida.

Una terrible tragedia tuvo lugar el martes por la tarde durante la circulación en la A6 en Alemania cerca de Nurnberg. Un camión colisionó contra otro. El conductor murió en la polvorienta cabina. Pasaron horas de bloqueo en la carretera, y casi todos los conductores que pasaban por la escena estaban fotografiando o filmando con su teléfono móvil.

Uno de los policías que llegó al lugar realmente se volvió loco e hizo algo que sorprendió a todos.

El verdadero ser humano para pelearse con los conductores y pedirles que dejen de filmar y disparar fotos, el policía comienza a detener los vehículos y hacer bajar a los conductores. Se fijó justo cuando un conductor rumano conduce una  una furgoneta registrada en Mehedinti.

El policía le dice al conductor inglés en inglés: ” ¿Quieres ver al hombre muerto? Desciende y te lo enseño. ¿Quieres ver cómo se ve el hombre muerto? ¿Por qué estás tomando fotos? Aquí, tomar fotos, te cuesta 128 euros. Deberías estar avergonzado! 

El conductor rumano está tratando de resistir, todo lo que puede decir es “lo siento” (lo siento), repetidamente, pero el policía lo empuja a la escena del accidente, como se puede ver en el vídeo publicado por infranken.de. El policía, Stefan Pfeiffer, habló con varios conductores: ” Vuelvan a guardar los teléfonos; de lo contrario, vendrán y lo llevarán a usted y lo verán muerto. Tal vez lo conozcan. 

Un camionero de 47 años fue víctima de un accidente en el que su cabina fue completamente destruida. La policía no anunció su identidad o nacionalidad.

Envíanos tu historia, tu opinión sobre el transporte, vídeos, fotos y noticias por WhatsApp AL 655938053

HI

El emotivo regalo de la policía a un niño con leucemia terminal

Actitudes que iluminan

Una madre de apenas 26 años miraba absorta a su hijo que se moría de leucemia terminal. No más de un mes le daban de esperanza de vida. «Trate de hacer cumplir un deseo que tenga», musitaba la frase de la psicóloga.

Como cualquier madre, deseaba que su hijo hubiera llegado a crecer, se hubiera hecho adulto y que llegase a realizar todos los sueños que se fraguan en la infancia. Pero eso ya no iba a ser posible: la maldita enfermedad le había ganado la partida. Profundamente consternada no sabía qué decirle y le pasaba la mano por su mejilla. El niño, pálido y ojeroso, tenía entre los dedos un coche de policía con el que jugaba distraído.
—Juan —le preguntó finalmente—, ¿alguna vez pensaste en lo que querías ser cuando fueses mayor?, ¿soñaste alguna vez con a qué te dedicarías en la vida?
El niño, alzando los ojos, le respondió muy seguro:
—Mamá, siempre quise ser un policía cuando fuese mayor.
Un silencio. La madre se sonrió, y como masticando una idea que le sobrevenía, dijo:
—Veamos si podemos hacer realidad tu sueño.
Más tarde, se acercó a la Comisaría de Policía de Vallecas. Allí se presentó ante un policía y le expuso durante un rato lo que se le había ocurrido para que se cumpliese el deseo de su hijo. Al principio, viendo el rostro adusto de aquel hombre que la escuchaba cortés pero sin inmutarse, no las tenía todas consigo, pero finalmente cuando preguntó si era posible darle a su hijo de seis años un paseo por la calle en un coche patrulla, Pedro, —así se presentó— cambió el semblante a entrañable, y dijo:
—Mire, podemos hacer algo mejor que eso. Tenga a su hijo listo el miércoles a las 8 en punto de la mañana y lo haremos un «Policía Honorario» durante todo el día. Se vendrá con nosotros aquí a la Comisaría, comerá con nosotros, saldrá con nosotros cuando recibamos llamadas de ayuda, y estará por todo lo ancho.
—Gracias —sorprendida y cariacontecida.
—Y si usted nos da sus medidas, le conseguiremos un verdadero uniforme de policía, con su gorra y con su placa, no una de juguete, sino una auténtica, la que todos llevamos junto al corazón.
Lo había dicho señalándose el lugar del pecho donde llevaba prendida la suya. Sabría tiempo después que Pedro, pese a esa mirada adusta, tenía el corazón como la placa: grande y de oro.

Tres días después y como había acordado, el policía Pedro recogió a Juan, le vistió con su uniforme de policía, le puso la gorra, le prendió ceremonioso una plaquita en el pecho y lo condujo desde la cama del hospital hasta el vehículo policial. A Esto lo llamamos un «zeta», le anunció Pablo, el otro compañero que le esperaba allí y que lo saludó marcial llevándose la mano a la gorra. La flor y la nata de la policía, añadió burlón. Le dieron un equipo y lo acomodaron en la parte trasera, y mientras patrullaban por el barrio, «el nuevo», así lo bautizaron, ayudó a recibir los comunicados de la Sala.
—H-50, aquí es zeta-2015, buenos días a todos, iniciamos servicio—dijo el niño con su vocecita de cristal, lo que le apuntaba Pedro al oído.
«Buenos días, zeta-2015, bienvenido, es un placer poder contar con usted este turno. Recibido», se oyó responder por la emisora.
Patrullando, el niño se sentía como yendo en una nube por el cielo. Hubo tres llamadas en el distrito a las que acudió con sus dos compañeros y fue testigo de cómo éstos ayudaban a otra gente. A media mañana cambió, los chicos de la UIP lo ficharon y se lo llevaron en la ‘furgona’ a visitar el estadio de fútbol. Y comió con ellos en la unidad —No hubo ninguno que no se sustrajera a hacerse un selfie con «el Nuevo»—. Por la tarde volvió con Pedro y Pablo a la comisaría, y fue presentado al jefe, el señor Comisario, quien le hizo saber que éste oficio es duro y que en él solamente pueden estar los más valientes y los más abnegados, y quien le tomó juramento «para cumplir y hacer cumplir fielmente las obligaciones del cargo»; visitó la oficina de denuncias, el DNI, el gabinete de científica y los calabozos, allí colaboró en el ingreso de un detenido. El Secretario se prestó a ser esposado, reseñado en introducido en una celda. Todos los policías aplaudieron cuando el niño, rematando la faena, cerró la puerta. También salió a dar una vuelta en el coche camuflado, con los chicos de la «secreta». La prensa le hizo fotos posando con toda la plantilla de la comisaría. Hasta una cadena de la televisión lo grabó para las noticias, saludando marcial con su uniforme, la bandera asomando ondeante por sus hombros, en su ceremonia de jura de cargo.
—Aquí zeta-2015, buenos tardes a todos, este indicativo finaliza y se despide —repitió el niño, inocente, lo que Pedro le había soplado un instante atrás.
«Buenos tardes, zeta-2015, enhorabuena por la profesionalidad demostrada, ha sido un placer y un honor contar con su inestimable presencia en el día de hoy. Compañero», se oyó como respuesta.
«Buenos tardes zeta-2015, aquí el zeta-50, un saludo. Compañero», dijo alguien más.
«Buenos tardes zeta-2015, aquí el zeta 60, un abrazo muy fuerte. Compañero», dijo otro más.
Y luego un tercero: «Buenos tardes, zeta-2015, aquí el zeta-70, eres el mejor, Nuevo. Compañero». Y un cuarto. Y un quinto. Así hasta completar todos los indicativos de todos los distritos.

Habiendo hecho realidad su sueño y con todo el amor y la atención dispensadas, Juan fue tocado tan profundamente en su corazón que lograría vivir tres meses más de lo que le habían pronosticado los médicos.

Una noche todas sus señales vitales comenzaron a decaer drásticamente. El Jefe de Enfermería, que creía en el concepto de que nadie debe morir solo, comenzó a llamar a los miembros de la familia para que viniesen al hospital. Estando a la tarea, de pronto recordó el día que Juan había pasado como si fuera un policía, lo feliz que había sido, lo positivo que había resultado todo, así que llamó al Comisario y le consultó si era posible que enviara a un policía uniformado al hospital para que estuviera con Juan mientras entregaba su alma.
El Comisario le dijo:
—Haremos algo mejor. Estaremos allí en cinco minutos. ¿Me hará un favor?
—Sí, claro.
—Cuando escuchen las sirenas sonando y las luces centelleando, anuncien por los altavoces que no hay ninguna alarma, que es la policía que viene a visitar a uno de sus mejores miembros, una vez más. Y, por favor, ¿podría abrir bien las ventanas de su cuarto para que nos vea?
Exactamente cinco minutos después, al oírlos la enfermera empujó la camilla hasta la ventana para que el niño pudiera contemplarlos. Abajo se distinguían quince policías perfectamente formados en línea, iluminadas sus siluetas por la luz azulada que provenía de tres ‘zetas’ y una ‘furgona’, estacionadas a sus espadas, quienes, al verlo asomarse, se cuadraron y llevaron, muy disciplinados, enhiestos, la mano derecha al ojal de la gorra, saludando. Se escuchaban aplausos de gente asomada a las ventanas. Y vivas a la policía.

Con permiso de su madre, los quince subieron hasta el tercer piso donde estaba la habitación y fueron entrando, uno por uno, el primero de todos el Comisario, el segundo Pedro. Pasaban el umbral, se le cuadraban y lo saludaban marciales al pie de la cama, tal como habían hecho abajo, y corrían a abrazarlo y arrullarlo, y a continuación iban a situarse en formación, hombro con hombro, para dejar sitio al siguiente. Con su aliento agonizante, Juan miró al Comisario y quiso saber.
—Jefe, ¿de verdad soy un policía?
Hubo un silencio. Los ojos del niño removían tenues recuerdos de cada uno. El Comisario, tragó saliva, dejó escapar un suspiro y respondió:
—Sí, Juan, lo eres.
Oyendo esas palabras, Juan sonrió con dulzura, quiso decir algo más o hacer un gesto, tal vez devolver el saludo como ellos le habían enseñado a hacer, pero únicamente se escapó un estertor, y cerró sus ojos inocentes por última vez.

Recordemos que lo que los seres humanos necesitamos es el conocimiento y el amor de Dios manifestados a través de nuestros semejantes.

HI

« Older Entries