Soy camionero, no sé de qué te extrañas. Luis RG

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Un descanso semanal obligatorio, por eso de cumplir con los tiempos de conducción y descanso que marca la ley, nos llevó hasta un karaoke en la Villa Olímpica de Barcelona. Después de llevar allí varios minutos empecé a entablar conversación con un joven que pareció ser bastante simpático.

Soy camionero, -le dije-.

Exaltado por mi respuesta, se apartó de mí apenas un metro y me dirigió una visual de arriba abajo un tanto exagerada. Quedé inmóvil y bastante asombrado por aquella reacción del muchacho.

➖ Sí sí, soy camionero. No se de qué te extrañas.

⭕ Si no me extraño. - y seguidamente agachó la mirada-.

➖ Pues lo siento mucho amigo, pero soy camionero, y muy orgulloso que estoy de ello. No

me preocupan en absoluto tus retorcidos pensamientos.

SOY CAMIONERO, de esos que saben cuándo salen de su casa pero nunca saben cuando regresan, y créeme, lamentablemente muchos se quedan en el camino. He tenido amigos que enterraron sus vidas en el asfalto.
SOY CAMIONERO de los de antes, de los que ofrecen la mano a quien pueda necesitarla. De los que regalan experiencia a cambio de nada.


SOY CAMIONERO le dije, de esos que comen a una hora diferente cada día y créeme que hay días que ni comemos. En esta profesión no puedes tener un estómago delicado.
Soy de esos camioneros que madrugan y que trasnochan pero no en las whiskerías... ¡que te veo venir! Trasnochamos agarrados al volante de nuestro camión, comiendo chicle, caramelos, pipas, escuchando al locutor de turno en la radio e incluso cantando para ganarle la batalla cada noche a nuestro viejo enemigo el sueño.


SOY CAMIONERO, de esos que no se pueden duchar a diario por falta de tiempo, porque encontrar una ducha pública en su camino sea algo imposible de conseguir o porque a veces, lo único que encontramos son duchas con agua fría en invierno, con agua caliente en verano, cuartos de baño repletos de suciedad con mojo, oxidados y sin limpieza y por eso mismo en alguna ocasión, tenemos que hacer nuestras necesidades dónde podemos, pero no por eso somos unos cerdos, somos personas con las mismas necesidades fisiológicas que cualquier otro ser humano.


SOY CAMIONERO le dije, y estoy acostumbrado a dormir en lugares solitarios, en calles abandonadas de cualquier polígono industrial, en el arcén de una carretera secundaria con el camión torcido por el desnivel del lugar. Te aseguro que no es fácil. Prueba a meterle unas tablillas a dos patas de tu cama y me entenderás.
SOY CAMIONERO, de esos que algunas veces tienen que dormir con la luz del día en alguno de esos lugares que te he dicho antes pero esta vez, escuchando los ruidos propios de esas horas. El camión que llega, el que se va, el que pasa a gran velocidad y te mueve la cabina con la fuerza

del aire, con el sol, la calor,...
Soy de esos camineros que esperan durante horas y horas a que les carguen, a que les descarguen o simplemente, a que les llegue su hora de iniciar la marcha después de un largo descanso de veinticuatro horas o más fuera de casa.


SOY CAMIONERO, de los que para estar más cerca de los suyos utiliza el teléfono varias veces al día, de esos que quizás ha visto crecer a sus hijos por fotografías.


SOY CAMIONERO le dije, y estoy acostumbrado a luchar contra la lluvia, la nieve y el viento y lo peor de todo, el sueño. Lamentablemente todos estamos demasiado acostumbrados a ver camiones volcados en los arcenes de nuestras carreteras. Si alguna vez te encuentras con un accidente así piensa que dentro iba como mínimo una persona y tras esa persona hay una familia. Yo por suerte viajo con mi mujer, mi compañera de viaje y de trabajo. Eso tiene su lado bueno claro que sí, pero también el malo, pues en caso de que sucediese alguna desgracia ya no sería una familia la que quedaría destrozada, sino dos.

SOY CAMIONERO, por supuesto que sí, de esos a los que en vacaciones les impiden continuar con su trabajo y con su camino durante varias horas para que vosotros tengáis más fácil el viaje con rumbo a la playa, a la montaña o al pueblo a ver a los amigos y a los abuelos.


SOY CAMIONERO amigo, como los de antes te dije al principio, pero en algo sí que hemos cambiado y es que nuestro sueldo, es el mismo que el de hace 20 años y eso de comer a diario en restaurantes o bares de carretera es cosa del pasado. Ahora nos traemos la comida de casa y así vamos tirando.
Durante todo este tiempo el chico me había estado escuchando cabizbajo y cuando quise darme cuenta me pareció que estaba llorando.

➖ ¿Qué te pasa amigo? Perdona si te he ofendido o molestado pero en absoluto era mi intención.

⭕No te preocupes, tranquilo -dijo- solo has conseguido recordarme a mi padre, que también fue caminero. De esos que enterraron sus vidas en el asfalto como bien tú dijiste al principio y desgraciadamente, no tuvo demasiado tiempo para estar con los suyos. Momentos antes de sufrir el accidente que acabó con su vida, le decía a mi madre por teléfono:

"Escucha amor, escucha".

Mi madre solo pudo escuchar un fragmento de aquella canción de Roberto Carlos que dice así:

Yo sé, voy corriendo en busca de ella
Corazón tan disparado
Pero yo voy con cuidado
No me arriesgo en marcha suelta.


Luis RG
04/06 MMXXII

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