Sin coraje no hay futuro

La verdad es que la cosa no pinta bien, parece que todo el mundo se haya conjurado contra el transporte por carretera, contra la gente que presta su servicio cotidianamente, y contra sus empresas, esas a las que cada vez se lo ponen más y más difícil.

Es cierto que los camiones molestan en la carretera, pero nadie hasta hoy ha demostrado que no sean necesarios, ni siquiera sus detractores porque les molestan cuando salen los viernes de fiesta de fin de semana con la familia en plan antiguo dominguero.

Es cierto que puedan ser contaminantes, pero el transporte por carretera es todo lo contaminante que las empresas constructoras han sabido tecnológicamente hablando, si los hubieran hecho EURO VI desde un principio su contaminación prácticamente sería nula, se podría hablar de otros medios, pero ahora no toca, toca decir que cuando se habla de la contaminación del transporte, es del pesado, del ligero y particularmente del producido por los muchos millones de turismos particulares, los de los domingueros ¿recuerdan?.

Es cierto que el transporte por carretera se ha pasado de servicial, es por eso que todo el mundo le ha perdido el respeto, tanto la administración que lo fríe literalmente a impuestos, tasas, sanciones, etc., como aquellos que sólo intermedian y viven como Dios sin exponer absolutamente nada, así como aquellos que todo se lo deben al transporte, fabricantes y distribuidores, y porque no decirlo, la sociedad misma a la que también sirve como destinatario último.

El transporte es un sector estratégico para cualquier nación o estado que se precie, claro que tendríamos que tener conciencia de ser una nación para poder apreciarlo, y es un servicio público con vocación de tal, de servir al público, a la sociedad, lo que no se da en la gran mayoría de aquellos que se llenan la boca cuando hablan de que son servidores públicos y sólo piensan en sus derechos y en sus prebendas.

Porqué esta sociedad es tan desagradecida con el sector, a lo mejor es porque no ha sabido hacerse de valer, quizás es por haber descuidado dar imagen (menos trabajo y más imagen), o es por haber consentido que le arrebataran tantos de sus derechos que ya no le queda ninguno, lo que ha podido propiciar una imagen distorsionada ante los ojos de la sociedad a la que sirve parecida a la que pudiera producirle a esa misma sociedad un grupo de sin techo, y aquí que cada uno mire su interior y se responda en buena ley.

Por último y para acabar, el transporte es el medio que utiliza la economía real para producirse aquí no hablamos de los mercados, que nadie sabe lo que son salvo aquellos que se lo llevan crudo, y estamos convencido de que o esa percepción se cambia o la cosa antes o después no acabará bien.

Ya se han eliminado la gran mayoría de los autónomos españoles, se han liquidado la gran mayoría de las empresas pequeñas, las medianas están pasándolo como lo están pasando, grandes empresas no hay (las que aparentan serlo no tiene ni un solo camión propio),y todo esto unido a la entrega por parte de los cargadores de sus cargas a los de fuera de España porque son más baratos, hace que la cosa pinte francamente mal para el sector español.

A lo mejor cuando la administración se dé cuenta que no puede hostigar de esa forma al sector, ni dejar que se hostigue al sector como se hostiga por parte de fabricantes, cargadores, distribuidores, operadores, etc, entonces y sólo entonces igual vuelve a ser apetecible ser un transportista español.

by Xabier Jiménez soto

Fuente: Transportealdia.es

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