«En el sector del transporte estamos agobiados. Si cierran las térmicas nos vamos a la ruina todos»

«¿A quien no le gusta respirar aire puro? Pero ¿vamos a poder vivir siendo tan ecológicos?» Isidro Muñoz Mercader es transportista de carbón y no oculta que está «muy cabreado» por la situación por la pasa el sector, y más si cabe, después de que el Gobierno estatal haya planteado un cierre exprés de centrales térmicas, que tendrán de vida, a lo sumo, hasta 2020. Esto incrementa la incertidumbre de un colectivo que considera que ya está «con la soga al cuello». «En el sector del transporte estamos todos agobiados. Si cierran las térmicas nos vamos a la ruina todos», expresa Isidro, que añade que desde las administraciones no tienen en cuenta las inversiones y lo gastos a los que tienen que hacer frente los transportistas cuando proponen medidas que, en su opinión, «no son lógicas».

Isidro Muñoz lleva 15 años como transportista. Un accidente le hizo dejar su trabajo de soldador en un astillero y meterse en el mundo del transporte de mercancías. Tras una fuerte inversión de más de 150.000 para comprar un camión, empezó a transportar carbón. Al principio se dedicaba a portear el mineral en exclusiva, pero hace unos años empezó a ver «que el carbón se acababa» y decidió diversificar y comenzar también el transporte de cereales. «Desde el puerto de Gijón lo único que muevo ya es a la térmica de Lada», comenta este transportista. Según explica, en una jornada sólo da tres viajes, que le suponen una recaudación de 270 euros de los que hay que descontar, entre otros gastos, los de gasoil. No da más viajes porque «mientras la maniobra de los trenes, a nosotros nos paran». Al mencionar a los trenes no puede dejar de hacer referencia a la «competencia» que supone el ferrocarril para el transporte por carretera «porque el tren está subvencionado, y eso es una competencia desleal», protesta Isidro Muñoz, que añade que «como esto siga así, subiendo el precio del gasoil y cobrando los portes al mismo precio que antes, los autónomos van a desaparecer», advierte.

 

El mismo considera que el cierre exprés de las térmicas que quiere llevar a cabo el Gobierno estatal que encabeza Pedro Sánchez va a perjudicar mucho, no sólo al sector del transporte de carbón, sino a muchos otros ámbitos de la economía española «porque indirectamente viven muchas familias del carbón termoeléctrico». «Yo tengo un camión basculante con el que transporto el mineral, pero con él también come la empresa donde compro los recambios y el que le cambia las ruedas…», explica. Por ello, considera que «si cierran las térmicas, nos vamos a ver afectados todos, nos vamos a ir a la ruina todos. Parece que es lo que quiere el gobierno pero, eso sí, seremos más ecologistas», señala Isidro con ironía.

Este transportista habla desde el conocimiento al ponerse en la peor de las situaciones. «Cuando digo que nos podemos ir a la ruina todos es porque hay compañeros que ya lo han perdido todo: han perdido a sus casas, sus familias…» dice con aflicción antes de añadir que los transportistas «estamos agobiados, con la soga al cuello» por los gastos, los impuestos y las inversiones a las que tienen que hacer frente para poder continuar su actividad. «Pero si un día me interviene Hacienda por todo lo que nos exigen y me quedo en la ruina, voy a ir todos los días al Congreso a protestar», advierte Isidro Muñoz, que apostilla que aunque entiende que se tenga que apostar por el ecologismo, no ve lógico «que sea a costa de unos».

«Mi camión tiene 12 años, pero no contamina porque es un Euro 5. Eso me supuso cuando lo compré 6.000 euros más», explica el transportista, que reprocha que las administraciones «aprietan a quien no deben. En cambio, no aprietan a otras empresas que son las que están contaminando». Así, reclama que si se lleva a efecto el cierre de las plantas de generación eléctrica, se ponga en marcha un plan de reconversión para el colectivo que transporta actualmente el carbón de importación «porque para cambiar de actividad, hay que adaptar el vehículo».

También discrepa sobre que se quiera acabar con la minería autóctona y cerrar las centrales térmicas «porque eso va a suponer que el recibo de la luz se incremente un 50% a todo los usuarios». Por todas estas razones, «estoy muy cabreado», dice Isidro Muñoz, que insiste en preguntar «¿cuánto le va a costar a todos los españoles esas medidas?».

 

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HI

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