Sale ileso de su camión tras un choque frontal y caer al mar desde el Carranza

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Tanto él como las conductoras implicadas en la colisión ya están en sus casas, con heridas leves.

La suerte, que suele faltar cuando más se la necesita, una pequeña avería, el calor y unas grandes dosis de sensatez y profesionalidad evitaron ayer una tragedia triple en el Puente José León de Carranza, en su parte más cercana a la capital. A eso de las dos y media de la tarde, el Servicio de Urgencias del Hospital Puerta del Mar de Cádiz daba de alta a las dos mujeres y al hombre implicados en el brutal choque frontal de los dos turismos que conducían las dos primeras y la posterior salida de la calzada y caída a las aguas de la Bahía de Cádiz del camión-grúa que manejaba el tercero. Ellas dos, solo con heridas leves, pese a que en principio se difundió que una podría encontrarse grave. Él, ileso y recuperado del shock que le supuso haber vuelto a la vida después del impacto contra la lámina de agua y de verse atrapado en la cabina del camión sumergida.

Los hechos ocurrían poco antes del mediodía cuando el turismo que conducía una de las mujeres chocaba con el que manejaba, en dirección contraria, la otra, en la suave curva del puente a la entrada de la ciudad. Según puede verse en el vídeo que grabó la cámara de la Dirección General de Tráfico, uno de los coches sale despedido e impacta lateralmente con el camión. El conductor intenta esquivarlo, pero el vehículo se sale irremediablemente de la calzada, choca contra el quitamiedos y la baranda del Carranza, se los lleva por delante y se precipita al agua. No iba a mucha velocidad, pero el golpe debió de ser bestial. Luego da una vuelta sobre sí mismo y cae del revés. Pero el conductor está de suerte: una avería del aire acondicionado y el calor que hizo durante todo el día de ayer le obligaron a llevar las ventanillas de la cabeza tractora abiertas. Una vez que la cabina estuvo completamente llena de agua, se zafó del cinturón de seguridad, salió por una de las ventanillas , buscó la superficie y buceó hasta que la encontró y pudo volver a respirar. En unos pocos minutos había vuelto a nacer. Del camión-grúa, uno de esos que se utilizan en asistencia en carretera, cargado con un turismo, ya sólo quedaba el rastro burbujeante del hundimiento. Se lo habían tragado las aguas de la Bahía.Pocos minutos después, arriba, por el puente, en dirección a Jerez, circula en su coche particular -ayer, a esa hora, estaba fuera de servicio- el cabo primero de la Guardia Civil Miguel Ángel Comesaña Trinidad.

“Primero comprobé que las conductoras estaban ya siendo atendidas por unos compañeros, a la espera de que llegasen los Bomberos y los equipos sanitarios. Luego miré a mi alrededor, me asomé al lugar por donde había caído el camión, pero allí no se veía a nadie, solo se apreciaban las burbujas que había dejado en su hundimiento”, relató a este periódico.

“Valoré las circunstancias y la situación y enseguida comprendí que era inútil alertar al Servicio Marítimo de la Guardia Civil o a Salvamento Marítimo porque cuando llegase alguna de sus embarcaciones ya podía ser demasiado tarde. Así que me dirigí lo más rápido que pude al Centro Náutico Elcano en busca de una embarcación con la que poder emprender el rescate”, cuenta el cabo primero Comesaña con tanta naturalidad como profesionalidad.

Ya en el Elcano, el agente explica rápidamente la situación al coordinador de actividades náuticas, José Luis Pérez Cerezo, e inmediatamente embarcan en una zodiac de cinco metros con motor fueraborda junto con el monitor del centro Andrés Díaz y pone proa al lugar donde se hundió el camión-grúa. No les hizo falta llegar hasta allí. El conductor había conseguido agarrarse a uno de los pilares del puente. “Estaba muy nervioso, pero lo primero que hizo fue darnos las gracias por haber acudido en su ayuda”, recuerda el cabo primero.

“Había podido salir de la grúa y estaba aguantando junto a la quinta columna del puente”, dijo a Efe Pérez, quien ha relatado que, cuando se acercaron a él, tenía las manos ensangrentadas de pincharse con las aristas de la piedra y los crustáceos del pilar. “Lo subimos a la lancha, y ya tranquilo, nos dijo que había chocado con un coche, se le había bloqueado la dirección y no había podido evitar caer al mar”, añadió el trabajador municipal. El hombre les explicó que había podido salir con relativa facilidad porque el agua en esa parte tenía poca profundidad y la grúa tocó el fondo fangoso.

“Había perdido los zapatos, y se estaba quitando los pantalones para flotar mejor, pero no parecía estar cansado, era joven y muy fuerte, pero como tenía las manos llenas de rasguños no sé cuánto podría haber aguantado en esa situación”, ha explicado Pérez. “También nos dijo que iba a ser padre en noviembre, así que nosotros le dimos ánimos porque había nacido de nuevo”. La lancha regresó al centro náutico, desde donde una ambulancia trasladó al accidentado al Hospital Puerta del Mar para revisar sus heridas. Encima del puente, los bomberos tuvieron que intervenir para sacar del amasijo de hierros a la mujer que ocupaba el turismo contra el que chocó la grúa. Tanto ella como la conductora del otro vehículo fueron atendidas por el 061 y trasladadas al mismo centro hospitalario.

Fuente – Diariodecadiz.es

HI

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