Poema al camionero fallecido Pedro ” El Michelín” el mago que pintó las carreteras europeas de sueños

SOLO ES UN POEMA.

No sé si algún@ de vosotros habrá conocido a “Michelin”. Se llamaba Pedro, Michelin para los amigos, era de Jumilla. Era un símbolo entre quienes le conocíamos, una referencia, te hablaba de lugares de Europa como de las calles de su barrio, sus paellas a pie de camión a las que invitaba a todo el mundo, su impenitente puro caído sobre el labio y su eterna sonrisa lo harán inolvidable en nuestro gremio.

Michelin murió antes de jubilarse, una complicación pulmonar, cosas que suelen pasar en este poco entendido y valorado mundo nuestro. Le hice este poema a los pocos meses de su muerte, forma parte de mi libro Las hojas muertas, se lo debía, hoy quiero compartirlo con vosotros, con los que le conocisteis y como los que no. Va por tí amigo.

Y DE PRONTO…

Para nuestro amigo y compañero Pedro Antonio

Sánchez (Michelin), el mago que pintó las carreteras

europeas de sueños.

Y de pronto… se escondió el sol tras una nube pasajera,

pero esta vez, su luz ya no volvió para ti, para tus ojos,

sabemos que ya no te escondes tras ellos,

emprendiste tu último viaje, esta vez sin retorno.

Una noche más en Görlitz, frontera polaca,

y… Cenamos a oscuras, ¿te acuerdas?

Solo la brasa de nuestro puro

perfilaba las sonrisas sin mueca ni sonido.

Algunas veces el tiempo es ladrón,

nos roba los recuerdos, algunos recuerdos… si,

burlan al viento, perduran hasta la muerte,

tu muerte y todas las muertes.

Ahora, mientras escribo estos versos,

bebo absenta y fumo un abano,

la absenta por mí, el abano por ti, si, es por ti,

para que vivas en el humo, en nuestra memoria.

Siempre chapurreando un idioma

que nunca llegamos a aprender bien del todo,

parecíamos payasos interpretando nuestro papel

en el libro aún inédito de la vida.

La nieve caía mansa sobre el suelo de Berlín,

pintaba de blanco nuestros pies,

y aún no había salido el sol,

tú… Ya preparabas nuestro café, ¡arriba dormilones!

El olor a carbón en las chimeneas de Alexander Platz,

vodka de noventa grados en Kováscovok,

el sabor a melancolía de invierno en los países del este,

el frío aliento de una tierra blanca que no era nuestra.

Vino de la cuenca del Ruhr, y de Jumilla… mi Murcia,

dormir en San Gotardo, y … despertar en primavera,

primavera lejana de flores de almendro… de nata,

y carreteras, siempre carreteras… mi España.

Camarote y desayuno en ferry noruego, mar del norte,

Dinamarca está azul esta mañana, tu alma y mi alma,

nuestro corazón se tiñe de libertad y añoranza,

como el mar, azul, como un sueño de invierno, azul.

A las cinco, antes del alba se escucha radio nacional,

en Liverpool, la carretera a esa hora es tuya y mía,

nuestra, y brilla bajo la lluvia de la madrugada inglesa,

por la izquierda se conduce bien.

Suena una canción y me la pones por la emisora…

(…) Precaución amigo conductor, la senda es peligrosa…

Yo escuchaba “Yesterday”, pero te digo… oleee,

el sueño acecha y todos decimos , ole y ole.

Realmente eres un amigo.

Te recordé regalando tu sonrisa al mundo

mientras abandonaba el cementerio.

Salí despacio, de espaldas a las coronas,

flores efímeras con cintas escritas en color morado,

se marchitarán, ellas no son eternas como tú y como yo…

Como nosotros amigo, como nosotros.

 

De Indiana Alma Vieja

 

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HI

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