Nadie tiene aún una explicación para la brutal colisión en la A7

Uno de los tráiler perdió el control atravesando la mediana y colisionando con el otro camión y con un coche,

Nadie tiene aún una explicación para la brutal colisión entre dos camiones frigoríficos y un coche que se cobró ayer la vida de tres personas y dejó otros cuatro heridos en la A-7, a la altura de la pedanía murciana de Cabezo de Torres. El accidente bloqueó completamente la autovía A-7, a su entrada a Murcia, durante horas y obligó a derivar miles de automóviles por vías alternativas. El siniestro se produjo en una jornada negra para las carreteras murcianas, que se cobraron otras dos vidas en Yecla y en la pedanía murciana de El Raal.

El descontrol se apoderó de la autovía A-7 poco después de las dos de la tarde. Según apuntan las primeras hipótesis, uno de los camiones frigoríficos que circulaba en dirección a Alicante perdió el control, por circunstancias que están siendo investigadas, llegando a atravesar la mediana e invadir el sentido contrario. El camión, de gran tamaño, colisionó brutalmente con otro vehículo frigorífico que circulaba en dirección a Murcia y, en el camino, aplastó un turismo -al parecer un BMW-, que quedó totalmente encajonado entre los dos tráiler. El conductor de uno de los camiones -los expertos están aún tratando de aclarar cuál de ellos- salió despedido a consecuencia del impacto y, al parecer, falleció en el acto.

Uno de los tráiler perdió el control atravesando la mediana y colisionando con el otro camión y con un coche, que quedó atrapado
Según explicaron varios testigos a Emergencias, tras el choque los vehículos comenzaron a arder y se escucharon varias explosiones. El fuego alcanzó tal fuerza que una nube de humo negro, visible desde kilómetros de distancia, tomó la autovía. Los automovilistas que se encontraban en la zona alertaron a Emergencias de que había personas atrapadas dentro de los vehículos. Nada se pudo hacer, no obstante, por salvar la vida de los dos ocupantes del coche que quedó atrapado entre los camiones y que murieron calcinados.

Los bomberos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) del Ayuntamiento de Murcia sí lograron rescatar a uno de los camioneros, de unos 45 años, que se encontraba atrapado y que fue trasladado al hospital Virgen de La Arrixaca de Murcia con polifracturas y serias quemaduras en el cuerpo. La ambulancia de Cruz Roja trasladó al hospital Reina Sofia a un herido con una posible lesión lumbar. Además, otras ambulancias trasladaron al hospital Morales Meseguer al conductor de otro turismo, que también se vio implicado en la colisión, y que sufría dolor torácico e intoxicación por humo. Un guardia civil se vio también afectado por el humo.

El despliegue de medios en la zona fue imponente. Hasta allí se acercaron a toda prisa cinco ambulancias, efectivos de la Guardia Civil de Tráfico, camiones de bomberos y hasta un helicóptero de vigilancia que siguió desde el aire el desarrollo del siniestro. El director general de Emergencias, Manuel Durán, también se acercó al lugar para seguir de cerca las labores de rescate. El panorama era desolador. La carga de patatas que transportaba uno de los camiones quedó esparcida por la carretera entre los esqueletos de los camiones totalmente calcinados y los cuerpos de los fallecidos, que fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal (IML) de Murcia.

Según explicaron fuentes de la Guardia Civil de Tráfico, el estado de los cuerpos de los fallecidos era muy malo, especialmente el de los dos ocupantes del vehículo, que fallecieron carbonizados. Por este motivo, será necesario esperar a las pruebas de ADN para confirmar con certeza la identidad de las víctimas. Hasta el lugar del siniestro, sin embargo, se acercó una familia, originaria de la cercana pedanía de Cabezo de Torres, que, al parecer, estaba en vilo porque uno de sus allegados no respondía al teléfono móvil y podría viajar en ese coche.

Según pudo saber este diario, estos familiares pidieron a los agentes que comprobasen, a través de una chapa, si el automóvil calcinado -del que ya no quedaba prácticamente nada- era un BMW y, al parecer, si en el maletero llevaban unos palos de golf. Unos datos que acabaron confirmándose y que apuntan a que podría tratarse de esas personas . El pedáneo de la zona, Francisco Viudes, se acercó también al lugar del siniestro y se mostró cauto. «Las víctimas están irreconocibles», explicó. «Habrá que esperar las pruebas de ADN». Viudes se confesó, además, muy conmocionado por la magnitud del accidente. «Ha sido algo brutal».

Fuente: Laverdad.es

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