Los diésel tiemblan ante la nueva ITV

ITV

Los profesionales de las estaciones que realizan las inspecciones ahora tendrán que ser técnicos de automoción. Pablo Moreno

Los sistema de seguridad tendrán un control más severo
Detectará los software maliciosos

 

Más larga, más cara y más exhaustiva. Cada vez se está poniendo más fea la cosa para los vehículos más contaminantes y los que están en peor estado. Junto a las iniciativas que están desarrollando algunas ciudades para prohibir la entrada de estos vehículos, Barcelona, Madrid o más recientemente el archipiélago balear, entre ellas; la nueva ITV (Inspección Técnica de Vehículos) también viene a poner su granito de arena para controlar las emisiones.

Javier Llamazares, director general de Fesvial (Fundación para la Seguridad Vial), asegura que la implantación del sistema de diagnóstico a bordo del vehículo (OBD, por sus siglas en inglés), que permitirá entrar en las centralitas electrónicas de los vehículos, “puede dejar fuera del parque a muchos vehículos porque el control de las emisiones será más exhaustivo”.

Las revisiones pueden encarecerse a partir del mes de mayo porque serán más largas y complejas

Aunque desde AECA-ITV (Asociación de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos) y Conepa (Confederación Española de Profesionales de Automoción) aseguran que los vehículos más viejos, pero bien mantenidos, no serán rechazados en la inspección, todo apunta a que a “los más contaminantes les va a tocar pasar por el taller para abordar las deficiencias”, afirma Llamazares.

A su juicio, “los diésel, anteriores al año 2000, serán los más perjudicados, aunque habrá un periodo de seis o siete meses para adaptarlos”. Pero Arturo de Miguel, responsable técnico de RACE (Real Automóvil club de España), lo hace extensible a los diésel anteriores a 2006, “aunque dependerá de la marca y el coche”.

Además, todo apunta a que la nueva inspección técnica de vehículos será más cara a partir de mayo, cuando entra en vigor, porque será más larga y compleja por las inversiones que tendrán que hacer los centros, y también porque el acceso a las centralitas de los automóviles necesitan el permiso de los fabricantes, que, en muchos casos, supone pagar a la marca, hasta ahora solo aplicable a los talleres. Estos ya llevan años entrando en las centralitas de los vehículos y haciendo análisis de gases, sobre todo en los diésel durante las revisiones pre-ITV.

 

Fuente – Cincodias.elpais.com

 

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