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Las intensas lluvias caídas en las últimas horas en distintos puntos de la provincia han obligado a elevar al nivel 2 el Plan de Emergencias y ha generado más de 600 incidencias a los servicios de Emergencia por inundaciones y complicaciones. Los malagueños estaban advertidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de que iba a ser un fin de semana de lluvias torrenciales -se podía observar a la Costa del Sol como única zona teñida de rojo del mapa- y el pronóstico resultó tan certero como para traer a la memoria colectiva de la ciudad las escenas de las inundaciones de 1989. Entonces no había Metro y tampoco se celebraba la maratón de Málaga que se anunciaba desde hace varios meses con el atractivo de poder correr «bajo el sol de diciembre». El sonido casi monzónico de la lluvia a las siete de la mañana no hacía presagiar nada bueno para los corredores que querían mojar de sudor las camisetas durante los 42 kilómetros de recorrido. Más de tres horas después se decidió la suspensión de la prueba por orden del área de Seguridad del Ayuntamiento. Los más madrugadores se mojaron pero de lluvia en una línea de salida donde las carpas estaban bastante perjudicadas. A esa hora ya llevaba cortada un buen rato la antigua carretera de Cádiz a la altura de la base área militar, un sitio donde se forma un charco con muchos menos litros y una casi laguna con los caídos ayer. El aeropuerto internacional se quedó con un acceso por la autovía, también cortado por un carril casi a la llegada de la terminal, por otro enorme charco, con las consiguientes retenciones. A las 13.00 horas de la tarde, se empezaban a retrasar vuelos en la tabla de salida. Al mediodía, resistían sin desbordarse los arroyos de Málaga capital, pero no era el caso en Estepona, Fuengirola y Marbella, donde se podían apreciar cataratas bajando por tramos de escaleras del centro de la ciudad. En Mijas Costa, al lado de Fuengirola, se solicitaban a voluntarios por las redes sociales para ayudar el desalojo del refugio de perros de la protectora de animales, totalmente anegada. En Doña Ana, en Cártama, también se tuvieron que llevar en brazos a los galgos de otro refugio de animales. Allí, el Río Grande estaba a punto de desbordarse. Hace apenas dos meses era un cauce totalmente seco.

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