Las pérdidas por cada camión que atraviesa la frontera de Biriatou alcanzan los 40.000 euros anuales

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Guipúzcoa) y Francia, es ya a todas luces insostenible. E inexplicable al mismo tiempo en tanto en cuanto la gendarmería francesa dispone de doce pórticos de acceso a su territorio de los que solamente utiliza dos de ellos, una situación que no se da por parte de la policía española cuando se trata de que los vehículos procedentes del país galo accedan a nuestro territorio nacional.

Los graves problemas de retenciones para atravesar el citado paso arrancar en noviembre de 2015 cuando el Gobierno francés toma la decisión de llevar a cabo un control indiscriminado de camiones que a día de hoy sigue generando cuantiosas pérdidas para los transportistas que deben cubrir esta ruta.

Y es que los datos aportados por la patronal Fitrans, obtenidos del Centro de Gestión de Tráfico del País Vasco, reflejan que desde el inicio del problema en el año 2015 se han producido este tipo de paralizaciones el 51,5% de los días del año. Con una media de horas diarias perdidas de 3,6 horas, lo que desde el inicio del conflicto se traduce en un número total de 2.341 horas perdidas.

Las retenciones tienen una longitud media diaria de 4,3 kilómetros, habiendo llegado a alcanzar 19 kilómetros el 3 de abril de 2018 o 23 kilómetros el 22 de mayo de 2018, siendo en ambos casos festivo en Francia. “Las pérdidas para el sector del transporte son cuantiosas. Un camión pierde por cada hora de retención alrededor de 55 euros, lo que permite hablar de unas pérdidas totales de unos 40.000 euros anuales de media por vehículo para cada uno de los 11.000 vehículos que atraviesan a diario la frontera“, denuncia el Comité Nacional del Transporte por Carretera en un comunicado en el que llaman a las autoridades españolas y las comunitarias a exigir de las francesas una inmediata rectificación de su comportamiento, ya que de otro modo “esta situación terminará por desembocar en otro tipo de conflictos que deseamos por todos los medios evitar“.

Hasta el momento, relatan desde el máximo órgano de representación sectorial, “cuantas gestiones se han realizado estos años para tratar civilizadamente de corregir el comportamiento de las autoridades francesas han colisionado con un muro de incomprensión y silencio por parte de estas”. Y “sin que las autoridades españolas se hayan sentido obligadas, incomprensiblemente, a elevar la voz ante sus colegas franceses a pesar de nuestras reclamaciones”.