La policía deniega la entrada a 27.000 personas en la frontera

La Policía Nacional controla más de 590.000 personas y 520.000 vehículos a lo largo del estado de alarma y coincidiendo con el cierre de fronteras internas en la UE

La pandemia del Covid-19 ha dejado imágenes que hacía muchos años que no se veían en la provincia de Girona: la implantación de controles policiales permanentes en los puntos fronterizos durante los tres meses de estado de alarma. El cierre de fronteras internas obligó al Cuerpo de Policía Nacional (CNP) a poner todos sus agentes disponibles en la calle durante las 24 horas del día. El objetivo era evitar que nadie pudiera entrar en España. Se permitió el acceso principalmente a transportistas de productos esenciales, extranjeros con permiso de residencia y trabajadores fronterizos.

La imagen que más trascendió desde el cierre de fronteras fue la de agentes en las casetas de la aduana del Pertús o controles en la autopista AP-7 a la altura de La Jonquera. Pero la Policía Nacional tenía controles permanentes también en Camprodon, Puigcerdà y Portbou. Un mes y medio después es hora de hacer balance y Diario de Girona ha tenido acceso a los datos sobre el movimiento que hubo en la frontera gerundense durante los tres meses. Concretamente, los agentes del CNP controlar la entrada de más de 590.000 personas y de 520.537 vehículos en estos cuatro puntos fronterizos. A consecuencia de los controles, denegaron la entrada en España a 27.174 personas. Fuentes del CNP aseguran que las cifras son muy bajas tanto en cuanto a las de personas controladas como las que quisieron acceder a España a pesar de estar prohibido.

Más movimiento en Llívia

Una de las sorpresas del cierre de fronteras es el incremento de personas que circularon por el paso de Llívia – Bourg-Madame (Puigcerdà). En total, la Policía Nacional controlaron 161.225 personas y 131.669 vehículos. Pero también en denegó la entrada a 3.508. Estas últimas eran personas que tienen la costumbre de ir a comprar en Cataluña pero en cambio, viven en Francia. Por lo tanto, los policías se encontraban que querían acceder a España en pleno confinamiento y no se les lo permitía. En cambio, buena parte también del movimiento en este punto de la Cerdanya se debe a los trabajadores ya las personas que iban en el hospital transfronterizo situado en Puigcerdà, las que podían acceder sin ningún tipo de problema.

Sospechas en el cuello de Ares

Uno de los puntos fronterizos más tranquilos de las comarcas de Girona es el de cuello de Ares. Pero aquí, durante el estado de alarma, los agentes destinados a Camprodon notaron mucho más movimiento del habitual. Si bien las cifras pueden parecer bajas, fuentes policiales en cambio aseguran que son destacables. Van controlar la entrada de 439 personas y 253 vehículos y también denegaron la entrada de 156 personas.

Hay que decir que aunque no es una ruta habitual de los traficantes droga, por el confinamiento, detectaron que franceses entraban por esta zona en España para comprar droga -marihuana y haixix- en el Empordà. En Portbou, también había controles, no sólo en la estación sino también en el cuello de Belitres. Aquí detuvieron a dos personas con reclamaciones judiciales. En total controlar la entrada de 4.355 personas y la denegaron a 207.

Donde la situación fue más «extraña» durante el blindaje fronterizo es en la Jonquera, un área habituada al paso de miles de vehículos y con una actividad policial muy alta. Durante el estado de alarma, el CNP hizo 114 detenciones, negó la entrada a 23.842 personas y controló 385.067 vehículos y 424.000 personas. Aquí el estado de alarma fue muy tranquilo, menos en mayo, con largas colas de franceses para ir al Pertús.

 

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