La escasez de conductores jóvenes es aguda, mientras que la tasa de paro juvenil supera el 40%. Director General de ASTIC

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España reduce la edad mínima del conductor a 18 años para atraer a la próxima generación de conductores

22 DIC 2020 

Con la entrada en vigor el mes pasado, una nueva ley española reduce la edad mínima para conducir vehículos comerciales pesados ​​a los 18 años y para los vehículos de transporte de pasajeros en el transporte internacional a los 21 años, con la posibilidad de reducirla a 18 años en el futuro. 

Esta ha sido una demanda desde hace tiempo de la industria del transporte por carretera al Gobierno español. Con la tasa de desempleo juvenil que supera el 40% en el país, la reducción de la edad mínima abrirá nuevas oportunidades laborales para los jóvenes sin trabajo. 

Preguntamos a los responsables de varios miembros españoles de la IRU sus opiniones.  

¿Cuáles serán los cambios clave para el sector? 

Ramón Valdivia, Director General de ASTIC, Asociación Española de Transporte Internacional por Carretera :

Siempre hemos considerado la brecha de tres años (y cinco en el caso del transporte de pasajeros) entre la edad en la que los jóvenes pueden completar la educación secundaria, que es de 18 años, y la edad mínima para tener el carnet de conducir de camión, que es de 21 años. , por ser un serio obstáculo para que los jóvenes se incorporen a la profesión.

La escasez de conductores jóvenes profesionales en nuestro país es aguda, mientras que la tasa de paro juvenil supera el 40%. Es demasiado pronto para anticipar cuán grande será el impacto de este cambio en la regulación, pero definitivamente tiene el potencial de atraer a una nueva generación de conductores más jóvenes a la profesión.

Francisco Iglesias Campos, consejero delegado de ALSA, el operador de autocares líder en España :

La nueva ley es un paso positivo. Permitirá a los jóvenes convertirse en conductores y ayudará a las empresas españolas a cubrir puestos vacantes. 
Pero hay otras barreras que deben eliminarse para que esto suceda. El alto costo de obtener una licencia profesional, que solo es posible en escuelas privadas, es un obstáculo. 

Por otro lado, a veces se percibe a los conductores jóvenes como demasiado inmaduros para la seria responsabilidad de conducir un autocar. Esto necesita cambiar. Necesitamos transmitir el mensaje de que los sistemas de formación son sólidos y garantizan la seguridad. Los datos muestran que la seguridad vial no es cuestión de edad. 

¿Cuál es el siguiente paso importante para que esto funcione?

Rafael Barbadillo, presidente de CONFEBUS, la Confederación Española de Transporte en Bus y Autocar :

El sector del transporte de pasajeros por carretera es fundamental para nuestra economía y nuestra sociedad, ya que impulsa el crecimiento y crea puestos de trabajo. Si bien la nueva reforma contribuirá a acercar a los jóvenes a la profesión, también debemos trabajar para que esta medida nos permita desarrollar programas de formación profesional con certificaciones profesionales que se adapten a las realidades del sector. 

Francisco Iglesias Campos, director general de ALSA:

El primer paso sería concienciar al público sobre las ventajas y oportunidades de empleo en la conducción profesional y la importancia del sector para redes empresariales más amplias. 

Otro paso clave es vincular el proceso de obtención de una licencia de conducir al sistema educativo regulado. Debería proporcionarse financiación para la formación. Las autoridades educativas también deben autorizar la formación en los centros privados, que tienen la experiencia y el personal para llevar a cabo la formación práctica de conductores. 

Ovidio de la Roza, presidente de CETM, Confederación Española de Transporte de Mercancías por Carretera : 

La formación profesional es algo en lo que CETM también ha estado trabajando. A la luz de esta nueva política, redoblaremos nuestros esfuerzos en dos áreas: asegurar que la formación responda a las necesidades reales de las empresas de transporte; y atraer a los jóvenes a la profesión, en un esfuerzo por reducir la escasez de conductores en nuestro país. 

Ramón Valdivia, Director General de ASTIC:

El acceso a la profesión no es, por supuesto, la única causa de la escasez de conductores. Otro factor importante es la falta generalizada de áreas de estacionamiento y áreas de descanso seguras y protegidas. 

Nuestros conductores merecen ser tratados con dignidad, por lo que los siguientes pasos lógicos a la hora de regular el acceso a la profesión están relacionados con la construcción de la infraestructura adecuada y garantizar la seguridad. 

¿Cree que la nueva legislación cerrará la brecha entre la escuela y la rueda?

Ovidio de la Roza, presidente de CETM:

La reducción de la edad mínima ayudará a atraer a muchos más jóvenes a la profesión. Las empresas españolas ya ofrecen programas de formación y aprendizaje duales, que tienen como objetivo conectar la educación y el empleo. Vamos a explorarlos y encontrar las mejores formas de hacer desaparecer la brecha existente en la industria del transporte por carretera.

Rafael Barbadillo, presidente de CONFEBUS:

Los recientes y significativos avances tecnológicos en el transporte profesional por carretera nos obligan a realizar cambios estructurales urgentes para adecuar el perfil, la formación, las competencias y las responsabilidades de nuestros conductores. 

Los fondos asignados por la UE para la recuperación económica del impacto del COVID 19, junto con cambios normativos como el que ha adoptado España, deberían presentar una oportunidad para desarrollar planes precisos de desarrollo de recursos humanos para la recuperación sostenible y la modernización del transporte comercial por carretera. .

Francisco Iglesias Campos, director general de ALSA:

Falta el conocimiento público sobre la profesión de conductores, por lo que no podemos estar seguros de que cerrar la brecha entre la escuela y el volante conduciría a un mayor interés inmediato en la profesión.

Necesitamos asegurar la alineación entre las instituciones gubernamentales involucradas y la industria del transporte por carretera. Una edad mínima más baja facilita la vinculación de la formación a las oportunidades laborales disponibles, pero es necesario mejorar todo el sistema.
Un marco normativo que vincule la formación a la profesión abriría la puerta a jóvenes que quizás no la hayan considerado previamente como una opción. Estamos dedicados a facilitar el acceso para todos, incluidas las mujeres.

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