La constante subida del gasoil asfixia al sector del transporte

Camión repostando en Estación de servicio Petrem Sarriá de Ter

La Froet negocia con Fomento medidas para compensar el coste del combustible y hacer más productivo el negocio

Muchas son las preocupaciones que azotan al sector del transporte regional, pero ninguna tan acuciante como la incesante subida de los precios del combustible, que ha hecho que los costes de su actividad se alejen «cada vez más y cada vez más rápido» de los precios que cobran por sus servicios. Desde 2016, la horquilla que separa los costes de los precios sigue aumentando de forma exponencial. En estos momentos, el coste de mantener la actividad está un 10% por encima del importe que se paga por la misma. Y el precio del gasoil no parece que vaya a frenar su alza. De continuar por este camino, «la situación podría provocar un ‘crack’ en nuestra actividad, y es algo que no podemos consentir», explicó ayer Manuel Perezcarro, secretario general de la Federación Regional de Organizaciones Empresariales de Transporte de Murcia (Froet).

Este escenario, unido a otros problemas que atraviesa el sector, ha provocado que la Froet se haya sentado, junto a otros organismos nacionales de transportistas, en una mesa con representantes del Ministerio de Fomento para encontrar posibles soluciones. El incumplimiento de los plazos de pago, de 30 días, por parte de los cargadores, y las subastas a la baja no reguladas, son otros de los ‘handicaps’ de la profesión de los que se quejan desde Froet. «Tenemos más dificultades de las que teníamos durante la crisis económica», confesó Perezcarro.

Las peticiones

Entre las peticiones del sector, que podrían aglutinarse en una batería de medidas con el objetivo de facilitar el ejercicio de su actividad, figura en primer lugar la demanda de una cláusula contractual que permita variar los precios de transporte en función del costo del combustible. «Nos preocupa mucho que siga subiendo y no poder hacer nada», manifestó.

La abolición de las restricciones de circulación sería otra de esas demandas, «ya que en algunos casos nos obligan a hacer desvíos por carretera nacional e incluso tenemos que pasar el destino de descarga y luego volver. Queremos poder elegir esos desvíos de forma voluntaria». En relación con las imposiciones que sufre el sector, Perrezcarro también manifestó su preocupación por las condiciones en las que se ven obligados a operar en ciertas ciudades, como Madrid, «donde se impide la circulación por ciertas zonas».

Piden una regulación para no perjudicar los repartos urbanos con la creación de carriles bici o la restricción de la circulación

Estas decisiones municipales parten, según cree el sector del transporte, de la intención de reducir las emisiones de CO2, «pero el problema es que necesitamos una regulación que no restrinja la distribución urbana, que no nos penalice. Porque parece que cuando se habla de recortar la contaminación, todo recae siempre en el mismo sector, que es el nuestro». Además, otra problemática que está encontrando el transporte en las ciudades es que, según dijo, «los carriles bici están anulando muchas zonas de carga y descarga. Se trata de hacer compatible la sostenibilidad con el sistema de circulación, no de poner cada vez más obstáculos siempre a los mismos», denunció. En cuanto al ‘Brexit’ y las consecuencias que podría suponer al sector del transporte en la Región, Perezcarro manifestó que los transportistas «siguen preocupados», pero que se seguirá operando con normalidad hasta que «todo se defina un poco más». En cualquier caso, lo que más podría perjudicarles sería «el colapso aduanero».

El transporte regional exporta casi tres millones de toneladas de los quince que salen de España cada año. En cuanto al valor de las exportaciones hortofrutícolas, en 2018 sumaron 15.933 millones de euros en el conjunto del país, de los que 3.035 corresponden a la Región, lo que supone el 19% del total, una cifra que se mantiene más o menos igual a la de años anteriores. Sobre los incidentes de chalecos amarillos que sufrieron a finales de año, el secretario general de Froet aseguró que, «gracias a enero y febrero, que se incrementaron los viajes, hemos podido compensar lo que perdimos», concluyó.

En esta federación, el 65% de las empresas son transportistas autónomos. Uno de ellos recibirá el premio Froet 2018 este jueves.

Aumentan los repartidores en las ciudades

Al menos un 50% del negocio de transporte lo produce el comercio electrónico, por eso los transportistas «han dejado de hacer 100 repartos a empresas para hacer mil a particulares», explicó Perezcarro, para quien la evolución del sector solo apunta en una dirección: una regulación que no corte las alas a la distribución urbana y que no la penalice con «carriles bici» o «sin poder entrar al centro». El aumento de este tipo de repartos no implica, sin embargo, un crecimiento de las empresas que los realizan, «cada vez son menos las filiales que se dedican a la distribución urbana, pero las que lo hacen, cada vez son más grandes». Froet no tiene datos concretos del crecimiento de este tipo de transporte en la Región, pero asegura que, a pesar de que el sector se nutre de la exportación hortofructícola -teniendo un total de 8.500 vehículos frigoríficos-, la actividad que más aumenta es la de los vehículos ligeros, de menos de 2.000 kilos, que no requieren autorización para hacer repartos, como las furgonetas.

La demanda que no logran paliar es la de conductores para el transporte internacional, «que a pesar de que cobran más, es una profesión muy sacrificada, para la que cuesta mucho encontrar gente dispuesta».

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