La caída: Las motos no matan. Matan los errores.

LA CAÍDA

8.30 h. de la mañana de un domingo de Enero. Habíamos quedado con un grupo de amigos para hacer unas curvas, almorzar, reír, hablar de motos y de todos aquellos temas que compartimos.

El lateral de la gasolinera se iba llenando de motos, saludos, abrazos…..Depósitos llenos y el último cigarrillo. No se lo digáis a nadie pero todo el mundo nos agradece, a los fumadores, esos 5 minutos de compás de espera que templan nervios, permiten ver, de reojo, el estado de las monturas de nuestros amigo-competidores (ruedas, suspensiones, escapes….), estado físico y anímico y que nos dan la medida de su efectividad en cuanto aparezcan las primeras escaramuzas.

-Donde vamos?.

-Hacemos el tramo aquel de subida con trazado mixto?.

-Yo prefiero el otro, el de curvones largos y enlazados.

-Pero con este frío y esta humedad aquello estará hecho una mierda

-Bueno. Que decida Juan que se conoce todas las rutas….

Se inicia la marcha y todos, con profundo respeto, a rueda y siguiendo la ruta de Juan que conoce un sitio para almorzar de puta madre.

Llegamos helados. Todos acariciamos nuestro escapes con los guantes puestos, esperando ese “calorcillo” que nos devuelva la vida y que nos haga entender por qué puñetas, con lo bien y calentito que se está un domingo con “la parienta” en la cama nos metemos en estos líos….

Tras meternos entre pecho y espalda esa “butifarra con seques” tan buenas que hacen en ese Parador de la carretera, empezamos a pensar que “la cosa se calienta”.

Durante el almuerzo, los comentarios, las anécdotas, la información de las últimas novedades de modelos de motos, de lo que le paso al “pájaro” aquel que siempre fanfarroneaba de que era el mejor, nos hacen olvidar el frío exterior y al mirar por la ventana, vemos que el día se ha levantado y hace un sol que dan ganas de vivirlo.

Se arranca con ganas. Ya se oyen las primeras subidas de vueltas apurando marchas cortas. Los más “enterados” calientan ruedas haciendo estridentes “eses” que asustan a los “cocheros” con los que nos cruzamos.

Se enfilan los primeros tramos de cortas rectas seguidos de curvas que nos permiten apurar el ancho de la carretera y dan oportunidad a sacar brillo a las deslizaderas.

La fila ordenada de motos a rueda comienza a estirarse y permite los primeros adelantamientos sacando briosos caballos de nuestros motores y poniendo a prueba las pastillas de freno que montamos la semana anterior.

Tras el tramo que todos conocemos como el pasillo de nuestra casa llegamos al lugar (tácitamente acordado) donde, el que va primero, el que ese día ha sido más rápido, detiene su moto.

Todos hablamos atropelladamente, comentamos “la jugada”, nuestros niveles de testosterona aumentan proporcionalmente a nuestras explicaciones de la “plegada” en aquella curva, a que casi nos hemos comido la rueda posterior del tío que teníamos delante en aquella apurada……A los fumadores nos agradecen que fumemos nuestro cigarrillo correspondiente, (o dos) para dar cuenta cumplida de las virguerías que hemos hecho.

Por fin alguien da la voz –Vale peña, seguimos?.

Todos ajustamos casco, guantes e imitamos ese gesto tan conocido de Valentino Rossi cuando sale del Box, ajustando nuestras partes íntimas en el ínfimo espacio entre depósito y asiento…..

Se arranca. Ahora ya no va de broma. Ahora todos queremos “explicar” como se pilota una moto.

Primeras curvas, acelerones y….llega.

LA CAIDA, MOTO POR EL SUELO, RESTOS DE ESTRIBERAS, PLÁSTICOS DESTROZADOS Y EN EL SUELO, COMO UN MUÑECO ROTO, EL COMPAÑERO CON EL QUE HABIAMOS HECHADO LAS ULTIMAS RISAS HACE POCO RATO.

Mi sensación, creo que puedo decir que la sensación de todos, es que aquello no ha pasado. –Si no corría, no iba deprisa…Ha trazado mal, había gravilla, se le ha clavado la rueda….

No, no puede ser, ahora se levantará, subirá a su moto y seguiremos la marcha….

Pasan los segundos, segundos que se hacen minutos, bajamos de nuestras monturas y nos acercamos a él, a su moto. Queremos recoger todos los pedacitos para recomponerlos, juntarlos todos….Te has hecho daño?. Puedes moverte?. Donde te duele?.

Querríamos no estar ahí, no tener que asumir la consecuencia de lo sucedido….

Algunos, los más experimentados, los más viejos sentimos el sentimiento del “deja vue”, esto ya nos ha pasado, ya lo hemos vivido. Algunos en propia carne.

Ahora si que pasan minutos. Se hacen eternos. Alguien ha pedido ayuda y esperamos, mirando al suelo, dándole patadas de cabreo, que llegue la ambulancia, la grúa, la policía y meditando, internamente, que “porción de culpa” tenemos en lo que ha sucedido.

Por fin, ya todo despejado, nuestro compañero atendido, su moto y todos sus trozos acomodados en el vehiculo de asistencia, reemprendemos la marcha y nos refugiamos en nuestras casas.

A última hora del día, como posesos, nos ponemos a recabar información del estado de nuestro amigo, de nuestro compañero y suspiramos profundo, con sollozo interno, cuando una voz amiga nos informa:-Esta bien. Magulladuras. Nada grave. Un tiempo de reposo y…a rodar de nuevo…. (y la moto, preguntamos con voz pequeña, avergonzados, como si no tuviéramos derecho), se arreglará, plásticos, horquilla tocada, estribera, pero se podrá arreglar……sentimos una profunda congoja, pero, …la moto también nos importa.

Se me olvidaba comentar que, mientras esperábamos a las asistencias, hemos visto pasar compañeros de otros grupos que, deteniendo su marcha nos miraban, todos serios, viseras levantadas, ojos vidriosos y que nos decían: -Podemos ayudar?. Os hace falta algo?…..Que no sea nadaaaa….Su actitud, su soporte, nos hace pertenecer a un mundo a parte, un mundo solidario. El mundo de las motos.

Cuando pasen unos días, semanas o quizás meses, habremos curado nuestras heridas; las físicas y las emocionales y miraremos nuestras motos con sonrisa pícara con el rabillo del ojo y le diremos:- Damos un paseo….?

Lo más importante para ir en moto, para sentirse motorista, para ser motero, no es nuestra habilidad para maniobrar, pilotar o hacer mejor tiempo. Lo más importante es saber levantarse de la CAIDA, de las caídas nuestras o de nuestros amigos y seguir amando la moto.

Las motos no matan. Matan los errores.

JUANJO

Este artículo pertenece a :  Agrupación Motera Catalana – AMC

 

HI

Comentarios

comentarios