El radar de Saltacaballo reduce la velocidad de 100 a 80 km/h

Esta misma semana podría estar ya activo, aunque no empezará a sancionar hasta dentro de 15 días, cuando haya sido testado el aparato

Imagen del radar.

El alto de Saltacaballo, al paso de la A-8 por Castro Urdiales, sentido Bilbao, «es uno de los puntos críticos» de la autovía del Cantábrico, según el jefe de Tráfico de Cantabria, José Miguel Tolosa, quien confiesa que le «trae de cabeza». Por este motivo y para intentar reducir la siniestralidad en este tramo, que se dispara en los días de lluvia, se instaló en noviembre de 2014 un radar de cabina. Según la estadística, la mayor parte de los accidentes en este lugar se producen por exceso de velocidad y eso a pesar de se trata de una cuesta ascendente con curva hacia la derecha.

La cabina sufrió un sabotaje el verano pasado, que inhabilitó el cinemómetro. Esta misma semana, el radar puede volver a estar activo, según informó ayer a este periódico Tolosa, aunque pasarán al menos quince días antes de que empiece a sancionar, ya que el aparato necesita ser testado. Ayer mismo estaba previsto que los técnicos realizaran una última «verificación» sobre el terreno. La nueva máquina permitirá controlar los tres carriles de este tramo de la autovía.

‘Tolerancia 7’

Con la activación del radar se incluye otra novedad. La Guardia Civil, Demarcación de Carreteras del Ministerio de Fomento y la DGT han decidido de manera conjunta rebajar el límite de velocidad de 100 kilómetros por hora, que figuraba hasta ahora, a 80. Para ello, han instalado ya una señal que lo advierte unos metros antes de la cabina, en el inicio de la subida al alto de Saltacaballo. Se trata de uno de los escasos tramos de la A-8, además del área vizcaína, donde la velocidad está reducida a 80.

En cuando el radar empiece a imponer sanciones, se aplicará la conocida como ‘tolerancia 7’, por la que los aparatos de la DGT saltan a partir de los 87 kilómetros por hora, 37, 57 o 97, según los casos. Estas medidas no las aplica el helicóptero ‘Pegasus’ de la DGT. Cuando la señal es de 120, el cinemómetro empieza a sancionar desde los 131 kilómetros por hora.

La red viaria cantábrica, que combina costa con montaña, presenta un trazado sinuoso, complicado para la circulación. Además, en el firme se están aplicando tratamientos de «granallado» para eliminar goma y suciedad del asfalto y aumentar así la rugosidad y por tanto la adherencia. Durante años estuvo activo un pórtico en el otro sentido de la marcha, en cuesta descendente, a la altura de Mioño, hasta que se comprobó que la siniestralidad era aún más elevada en la subida.

En los primeros cuatro meses en que estuvo activo el radar de Saltacaballo se experimentó un descenso de un tercio del número de accidentes, comparado con el mismo período del año anterior, por lo que esperan que esta misma tendencia se repita a partir de ahora.

Accidentes

Este pasado fin de semana, con intensos aguaceros en la zona cantábrica, el alto de Saltacaballo, entre el kilómetro 143, donde se ubica la cabina, y la salida hacia Ontón, volvió a convertirse en un punto de encuentro de los servicios de emergencia de Castro Urdiales. Según informa la DYA de Cantabria en su twitter, se registraron dos percances, uno el sábado, 5 de marzo, un vuelco de un turismo, y otro el domingo, 6 de marzo, una colisión que se saldó con un herido leve, que fue trasladado al hospital de Laredo.

Y este mismo miércoles otro accidente ha complicado el tráfico de la autovía en esa zona. El siniestro se ha registrado a media mañana en el kilómetro 141, en dirección a Santander, a la altura del puente de Ontón.

Fuente: Eldiariomontañes.es

HI

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