Eguiguren Sagastizabal alega que el disparo “se produjo de forma no intencional, que se le disparó el arma”

ASESINATO
Ingresa en prisión el ertzaina acusado de matar a un camionero en Navarra
El ertzaina que fue detenido el pasado jueves en el municipio navarro de Areso, acusado de matar de varios disparos a un camionero con el que había mantenido una discusión de tráfico, ha ingresado en prisión provisional comunicada y sin fianza tras declarar ante el juez.

El agente de la policía autónoma vasca, Pedro Aurelio Eguiguren Sagastizabal, ha ingresado en prisión provisional acusado de asesinato por orden del titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN).

El suceso se produjo hacia las 13.20 horas del jueves en un acceso a la autovía de Leitzaran, en dirección a San Sebastián, cuando el agente, al parecer con un arma particular, no reglamentaria, disparó al camionero, Jesús Madrigal Burgos, de 39 años, natural de Motril (Granada), al que alcanzó en la cabeza.

El agente, de 50 años, residente en Tiebas (Navarra), se encontraba en situación de “segunda actividad” dentro de la Ertzaintza, con servicios reducidos por problemas de enfermedad física, y en ese momento se dirigía en su vehículo particular a Tolosa (Guipúzcoa).

Según el auto del juez, que es recurrible, hay “indicios racionales” de que el acusado disparó contra la víctima, que se encontraba desarmada, con una pistola del calibre 9 milímetros parabellum.

El acusado, añade el auto, apuntó a la cabeza de la víctima y el proyectil impactó en el lado derecho de la cara, contra la mandíbula inferior, y salió por la nuca, lo que le causó la muerte, una actuación que constituye según el juez un delito de asesinato, con la agravante específica de alevosía.

“La autoría de los hechos es clara y ha sido reconocida por el propio detenido”, afirma el magistrado, que señala que el agente alega que el disparo “se produjo de forma no intencional, que se le disparó el arma”.

Sin embargo, el juez entiende que esta versión “no es creíble” “desde el punto de vista de la lógica y de las reglas de la experiencia” y además es rechazada por varios testimonios de personas que, o bien vieron los hechos en el momento de producirse, o bien estuvieron con el detenido segundos después del suceso.

Todas estas personas, agrega, contaron a la policía que vieron al detenido “hundido pero tranquilo, en modo alguno nervioso”, y relataron que el disparo se produjo “sin intercambiar palabra alguna con el fallecido”.

El juez destaca que el propio agente ha reconocido que salió del vehículo con el arma ya en la mano y cuando el camionero se le acercaba, estando ya próximos, levantó la pistola, la agarró con las dos manos, apuntó a la altura de la cabeza y disparó.

“El mero hecho de llevar una pistola con bala en la recámara, sacarla por una intrascendente disputa de tráfico y apuntar con ella hacia la cabeza de una persona completamente desarmada impide completamente imputar el resultado mortal a un actuar imprudente”, concluye el juez.

Se considera en el auto que la medida de prisión es “completamente imprescindible” debido a la “extrema gravedad” de los hechos, que pueden suponer una pena de quince a veinticinco años de prisión.

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