Dos mascarillas desechables y dos pares de guantes latex 45,80 € en Asturias. Una mascarilla 25,90 en Gavá

Dos mascarillas desechables y dos pares de guantes de látex, 45,80 euros en Asturias.

Una mascarilla 25,90 euros en Gavá. 

Estos son los precios que uno clientes ha tenido que abonar a los empleados de una farmacia de Asturias y otro en Barcelona, al adquirir por seguridad dichos elementos, según consta en la imagen y según afirman ellos.  Uno fue en una farmacia situada en  C/La cuadriella nº10 33610  de la localidad de Turón, en Asturias, y el otro en Gavá, Barcelona, en la calle Rambla Pompeu Fabra número 142.

La publicación de las imágenes ha desatado la indignación en las redes sociales. Son muchos los que acusan, no sólo a estos locales, si no a otros muchos de inflar los precios aprovechando la ocasión de la crisis del coronavirus.

«Lo que es una vergüenza es que se aprovechen de la situación… no los deberían subir los precios por la necesidad del momento, al igual que la Agencia Tributaria incautó todas las mascarillas e hidrogeles a las empresas para que no hicieran negocio, pues a las farmacias ponerles también las cartas sobre la mesa.» Comenta Manu Lara, en las redes sociales.

 

Después de que Fernando Simón dijera que «no tiene sentido que los ciudadanos sanos usen mascarilla», el Gobierno plantea su uso en la calle

 

Uno de los asuntos sobre el que se han vertido argumentos sumamente contradictorios es el del uso de las mascarillas en la población general mientras se alargue la emergencia sanitaria del coronavirus. Según apunta Economiadigital.es, el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido hasta ahora tajante en su negativa a promocionar este equipo de protección entre los ciudadanos sanos y ha afirmado que solo deben usar mascarilla los contagiados, el personal sanitario y otros profesionales en posible contacto con enfermos. Este viernes, el Ejecutivo ha rectificado.

Hace poco más de un mes, el día 26 de febrero, Fernando Simón exclamó que «no es necesario que la población utilice mascarillas». Pero este viernes, en rueda de prensa, el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias (CCAES) ha rectificado y ha planteado el uso generalizado de las mascarillas como una estrategia de contención de la pandemia. Es la primera vez que Simón o cualquier alto cargo de Sanidad tiene algo meridianamente alentador que decir respecto de algo que en los países asiáticos es una práctica considerada de sentido común.

De hecho, el encargado del CCAES se ha referido al ejemplo asiático para plantear esta medida, que aún no se ha concretado oficialmente. «Aprendamos de cómo funcionan otras sociedades como los japoneses: tenemos que aprender a utilizar los equipos de protección individuales a medida que estén disponibles», ha afirmado. Él mismo decía hace unas semanas que no tenía «ningún sentido» que «la población ahora mismo este preocupada por si tiene o no tiene mascarilla en casa». Y ahora, que ha cambiado de posición, es previsible que sea aún más difícil conseguir estos productos en el mercado.

El «gran error» de Europa

El Gobierno en general, y Simón en concreto, han tenido señales de sobra sobre la importancia de las mascarillas ante una enfermedad de la que aún se desconoce mucho. Es difícil encontrar en las imágenes de los últimos meses provenientes de cualquier país asiático a ciudadanos que vayan por la vía pública sin este equipo de protección. Y, si los médicos las utilizan para no contagiarse al estar en contacto con los enfermos, cabe preguntarse por qué no se le ha recomendado lo mismo a la población general durante estas semanas, toda vez que se desconoce realmente cuántos infectados hay.

Incluso el director general de Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China, George Gao —el homólogo de Simón en la lucha contra el coronavirus en el gigante asiático—, reprochó que en Europa y Estados Unidos nadie esté usando mascarilla. El «gran error» de Occidente, dijo, es que los ciudadanos no las lleven cuando salen a la calle. «Tienes que usar una mascarilla, porque cuando hablas, siempre salen gotas de tu boca. (…) Si usaran mascarillas faciales, podrían evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros», explicó el experto.

 

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